domingo, 24 de noviembre de 2013

Los precedentes de los canteros medievales: Introducción

      Desde el comienzo del Arte, el hombre siempre que pudo, realizó en piedra o mármol sus edificios más importantes y emblemáticos. 

      La piedra, era ese material duro, y resistente que vestía con un halo de inmortalidad sus obras. La piedra era el emblema de la arquitectura del poder, bien secular o religioso. Mientras el pueblo hacia sus casas de materiales pobres y efímeros, como el barro, la paja, pieles, madera, ripio... la morada de los dioses y los dirigentes se construía en piedra.

     La arquitectura comienza con el megalitismo en la Prehistoria. Y continúa en Egipto  y Mesopotamia, auque hay buenas muestras en todo el Mediterráneo, culminando en la revolución estética de los griegos que alcanzará su culmen en Roma.

     Ya en Roma, en tiempos de la República y el Imperio, se consolidan las técnicas de la cantería Roma, con sus impuestos y sus nobles ricos, podrán pagar todo tipo de obras urbanas. Así se levantaran grandiosas termas, teatros, basílicas, templos, edificios conmemorativos, calzadas, viaductos, puentes... la caída del Imperio Romano, allá por el año 476, supondrá para Occidente una tremenda decadencia de la arquitectura, mientras se gesta un resurgir glorioso en Bizancio.

   La huida de las ciudades a pequeños núcleos rurales, hizo que Occidente se poblara de pequeñas iglesias rurales, cenobios, etc.
En Europa, se dará ejemplos de arquitectura espléndida en el imperio carolingio o el prerrománico asturiano, hijo del arte aúlico del  Reino Visigodo del que por desgracia no nos quedaron muestras, salvo escasos ejemplares del medio rural alejados de núcleos urbanos.

     No había casi canteros y muchas abadías de la más temprana época medieval tuvieron que reusar el material de las antiguas villas romanas.

     El primer románico fue el denominado "lombardo", un estilo nacido en Lombardía (Italia) que se inspiró en los elemenos arquitectónicos de los romanos. Sus maestros canteros en el siglo XI, eran llamados   "magistri comacini", que sustituyeron el ladrillo, por el sillarejo irregular ( piezas pequeñas de piedra) que conseguían trabajándolas con el martillo. Vemos ejemplos muy bellos en Italia y los Pirineos, a dónde se extendieron.

    El sillar de piedra, tal y como lo entendían los romanos, piedra tallada en bloque cúbico o cuadrado se recupera allá por los siglos XI-XIII. En esta época, los muros se fabricaran colocándolos unos encima de otros, con la técnica que los romanos llamaron "opus quadratum".

     Junto a los sillares, de forma misteriosa resucitaran pilares, columnas adosadas, sistemas de abovedamiento, arcos  de medio punto, etc.

     En la época alto-medieval, casi todos los edificios se cubrían con madera y fue cuando tras acumular experiencias, se atrevieron a cubrir extensos espacios con piedra, para ello se tuvieron que perfeccionar técnicas e instrumentos de trabajo. Bizancio, tuvo mucha culpa en esa evolución de la talla y albañilería europea, así como España, a través de musulmanes. 

      La experiencia y el contacto con otras culturas, el trabajo de monjes y Escuela de Traductores, fueron haciendo que se recuperaran las bóvedas de medio cañón y cañón, bóvedas de aristas, trompas y pechinas, cúpulas semiesféricas.

    El gran peso de muros, hace que el románico se fabrique en gruesos muros, y se usen escasos vanos para la iluminación. Lo que propicia la oración y el recogimiento. Más tarde de los siglos XII al XV, el gótico llenará Europa de catedrales con arcos apuntados  bóvedas de crucería. Los muros se harán estrechos gracias a los juegos de  cargas concentrados en los pilares internos y que se desviaran a los arbotantes y contrafuertes externos, permitiendo que los gruesos muros se sustituyan por bellas vidrieras. La filosofía y la belleza de la luz, tomará cuerpo en edificios que invitan a elevarse, en un verdadero milagro místico donde colores, olores, dorados y juegos de luces, permitirán al fiel que atisbe las puertas del Cielo.