lunes, 3 de marzo de 2014

LOS TEMPLARIOS, Y LOS BENEDICTINOS... Y LAS RAÍCES DE LA MASONERÍA. II PARTE



Desde tiempos de las cavernas al hombre le ha fascinado, lo oculto, lo mistérico. El verdadero sentido de la existencia, nuestros cimientos como personas han sido custodiados por castas sacerdotales, brujos y chamanes que tenían el conocimiento. Y como bien dice el dicho, quien tiene la información tiene el poder.

Así encontramos "ritos de iniciación", "ritos de pasaje" desde el alba de los tiempos, transmitidos de forma simbólica, compleja y oscura. 

La masonería, opinen algunos lo contrario debe mucha simbología a las Ordenes Militares ( léase Temple) de ahí que en sus ritos se usen espadas, guantes, y demás objetos militares. Pero de donde bebe la masonería en cuanto a símbolos de "albañiles", ¿De ese Hiram mitológico? Mucho más cercano a el, tenemos a los albañiles benedictinos y está claro que ellos transmitieron sus conocimientos y símbolos a los masones templarios y a los masones laicos que colaboraron con ellos en sus obras.

Masones y templarios utilizaron unos símbolos para transmitir sus conocimientos de ese algo llamado trascendencia. Pero estos símbolos lejos de pertenecer a una serie de logias laicas fueron usados en catedrales y abadías con anterioridad. Y sino, como explicarse que Dios aparezca con los instrumentos del Arte, particularmente el compás, con el que traza los planos de la Creación, durante la época medieval. Algunos de los símbolos que veremos en la masonería, se pueden observar en los confines del Mediterráneo Oriental y en las ruinas de Pompeya. La herencia de los Collegia Fabrorum, se conservó en Europa, a través de los monjes.

Los orígenes de la masonería son bastante inciertos si bien muchos autores suelen decir que bebe de diferentes fuentes, como la Cábala Judía, la Alquimia, el Hermetismo y los rosacruces del siglo XVII.

Pero en este grabado antiguo, tenemos un grupo de masones, estudiando libros, a la luz de la Delta, donde podemos leer, el primer versículo de San Juan, "donde la luz se abre paso en la oscuridad".

De la Orden del Temple, tenemos más claro cuales fueron sus orígenes y objetivos. Nacen en Tierra Santa, casi todos son oriundos de Champaña, y son liderados por Hugo de Payens.Y en 1118, Balduino II, les dona parte del "Templum Salomonis", concretamente lo que fueron las caballerizas del Templo de Salomón, donde los musulmanes pues entre otras cosas habían establecido la Mezquita de Al-Aqsa.

San Beda, mosaico de la Abadía de Westmister 
Durante dos siglos los templarios crearon una organización poderosa y ejemplar en cuanto a objetivos y funcionamiento. Poseían preceptorías y encomiendas en toda Europa, y participaron activamente en la Reconquista española y en las Cruzadas.

La tradición masonica del "Aprendiz Masón", "Compañero Masón" y el"Maestro". Habían bebido de la leyenda de Hiram Abi, el fundidor fenicio convocado por el rey Salomón para que construyera su famoso templo. 

Lo curioso es cuando sabemos que esta leyenda tiene su origen en las antiguas logias benedictinas que organizaron los monjes cluniacenses. ç

Estas logias benedictinas, bebieron de las interpretaciones alegóricas que hicieron los Padres de la Iglesia sobre el Templo de Salomón, alegorías que recrearía el el historiador inglés, San Beda el Venerable, monje benedictino que murió hacia el año 734. Allí en Britania, escribió su obra "De Templo Salomonis", en la que descansa toda la doctrina masónica.

Alcuino de York
Su doctrina, llegó a través de sus hermanos benedictinos Alcuino de York (siglo IX) (no olvidemos que en estas fechas, Britania, tiene un gran resurgir de la Filosofía y las Letras en sus Abadías), y será Alcuino el culpable, del Renacimiento Carolingio, desde sus clases en Tours (Francia). Rabano Mauro, discípulo benedictino de Alcuino de York. Rabano Mauro, dejó muchos escritos entre ellos versos y prosas con curiosos caligramas, y juegos de palabras en formas de estrellas, cruces y otros simbolos, en su De Laudibus Sanctae Crucis (810-822) en que habla del simbolo cristiano y los nombres de Cristo con mucho artificio y complicación.

Otro de los transmisores de esa cadena de simbología masonica, fue el monje Walafrido Strabo, llamado así por su estrabismo, monje benedictino que siguió con los trabajos de su predecesor Rabano Mauro. 

En un libro publicado no hace mucho, un equipo suizo de investigación empresarial llegaron a la conclusión de que las empresas deberían adoptar los usos de los monasterios benedictinos. El título del libro es significativo: “Lo que las empresas pueden aprender de los monasterios”. Esto ya empieza a darnos pista sobre de donde beben los templarios, para organizar la primera multinacional y la letra de cambio.¿Dónde estaba el secreto? A la Orden los unía la monumental Regla de San Benito. Ella establecía un equilibrio perfecto entre el incentivo al éxito personal, la recompensa por los resultados y el crecimiento de la Orden. El sistema era tan perfecto, que incluso bajo una mala administración —en el caso de abades desinteresados por la gestión— la Orden progresaba.

Los autores del libro concluyen: en su gestión, cada monje tenía muy claro que el objetivo último de su trabajo no era su ventaja personal, ni siquiera la de la Orden, sino que todo se hacía teniendo a Dios en mente. Dios debía reflejarse en la grandeza de la Orden y de la Civilización Cristiana que ella engendraba.

Pero retornando al tema que nos interesa, ya en el siglo XI, los benedictnos ( cluniacenses), tenían establecidas las constituciones y reglamentos de sus logias de constructores de abadías, iglesias y catedrales, y como esa obra del "románico", fue tan universal y movió tantas piedras, tuvieron que contratar laicos, los denominados "hermanos conversos". También hay constancia documental de que los monjes benedictinos contrataron a "obreros especializados", de Próximo Oriente.

Y si hay que buscar una mano, por detrás de eso que conocemos como Cruzada, es ni más ni menos que la mano cluniacense.

Los masones cluniacenses, estarían detras de esa tradición simbólica que llegó al Temple y del Temple a los "Prioratos Templarios" del rito Escocés Antiguo y Aceptado, o la Orden Real de Heredom-Kilwinning. Es más que conocida la tradición del origen de la masonería por la escuadra de refugiados templarios procedentes de Francia y otros puntos de Europa en Escocia. Escuadra que participó en la famosa batalla de Banockburn (1314). Derrotando a los ejércitos de Eduardo II de Inglaterra y en cuyo agradecimiento el rey Bruce, les concedió la torre de Kilwinning, contigua a la abadía Kilwinning. Dicha abadía era de monjes Tironenses, rama benedictina que se habían asentado allí en el siglo XII, procedentes de su casa madre en Tirón (Francia), muy cerca de Chartres. La abadía, permaneció hasta que en el siglo XVI, un incendio la destruyó, dispersándose los monjes a otros monasterios de la zona, de la misma Orden.

Según cuenta la tradición los refugiados templarios junto a la logia masonica de la abadía, fundarían una "nueva orden".

Más datos a tener en cuenta, el papa Urbano II, un monje benedictino que profesó sus votos en Cluny, serían, el llamado Papa de la primera Cruzada.

Tenemos que tener claro, que es la orden benedictina quien se convirtió en los siglos X y XI, en la principal promotora de las peregrinaciones a Tierra Santa y a Santiago de Compostela. Los lugares de máxima influencia de la orden benedictina es la zona de Lorena ( influencia directa de Cluny), lugar de origen de los Anjou.

Y es de los cluniacenses de donde surgen las logias de constructores que recorreran Europa y difundirán el románico. Es desde estas logias de monjes en origen, de donde llegaran los simbolos a las logias de canteros laicos de Europa que primero fueron sus asalariados. 

Serán dos papas cluniacenses quienes llamaran a la peregrinación armada, Urbano Ii y Gregorio VII.

Y Godofredo de Bouillon, procedente de la Alta Lorena, donde el poder era Cluny, será el "primer rey" no oficial de Jerusalén, a quien seguirá en un plazo breve de tiempo su hermano Balduino I, y cuyo primo hermano Balduino II, será quien legue al temple las caballerizas.

La intervención con logias de constructores cluniacenses en Tierra Santa, está documentada.

San Bernardo es cisterciense, pero el Cister bebe de las fuentes originales de los benedictinos.

Y si bien no tenemos documentación que avale esa supuesta Orden de Sión, si tenemos esa pista cluniacense, que nos lleva a la trilogía masonica de Sabiduría, Fuerza y Belleza. La sabiduría de las abadías, la fuerza de los castillos y el ejército templario y la belleza de la luz, en las catedrales.

La siguiente pista a seguir es la de un hijo de una catara, llamado "el francesito" , estamos hablando de Francisco de Asís. Francisco, que tiene a la tau por emblema. Francisco desembarca en Egipto, en 1219 en la desembocadura del Nilo, en vísperas de la quinta cruzada. La llegada de Francisco subió la moral de las tropas de Hospitalarios y Templarios,que habían sufrido una derrota ante Al Kamil. Tras la caida en desgracia del Temple, los franciscanos fueron nombrados Guardianes de Tierra Santa. De las conversaciones por la paz que mantuvo Al Kamil, con Francisco poco sabemos. Francisco no entendía porque el musulmán, hombre culto no admitía el Dogma de la Trinidad y el Sultán no entendía como un santo en vida, un "derviche" podía oler tan mal. Muchos historiadores opinan que la amabilidad del sultán fue la hospitalidad que obliga su religión con los locos, pero muy seguramente en plena guerra fuera la amabilidad para con un "santo".

Fruto de aquellas conversaciones iniciadas por Francisco de Asís, se firmaría un tratado de paz en 1229, por parte de Federico II con Al Kamil, con los templarios como intermediarios.

Testamento de Francisco de Asís, con la Tau sobre la calavera de Adán en el Golgota.