jueves, 10 de septiembre de 2015

De cataros, fieles del amor , templarios, trovadores y sufis.


Guillermo IX , conde de Poitiers y Duque de Aquitania, es el primer trovador cuyo nombre conocemos. Este caballero y poeta estuvo en las Cruzadas, luchando en Tierra Santa y también estuvo presente en la Cruzada Ibérica, en las tierras de al-Andalus.

Tanto en ultramar como en la Península acabó teniendo contacto con la cultura árabe y el esoterismo musulmán en sus diferentes corrientes, incluyendo el sufismo.  Sufismo como escuela heterodoxa que a través del Amor y el misticismo pretende llegar a Dios. Fue este personaje quien puso los cimientos de la trovadoresca y la poesía provenzal. La vida de este caballero a la vuelta de la guerra se divide en días componiendo poemas  y noches de tertulias con doctos maestros musulmanes, particularmente con los místicos sufies de origen andalusí. Los versos de estos maestros hablan de una dama ideal, de deseo, embriaguez, amor y regocijo en la unión con ella. Celebran la sensualidad, los placeres de la vida, la belleza, el amor...e incluso hablan del vino. ¿Qué sucede aquí? ¿Como hombres fieles al Islam, que llevan vidas ascéticas, hablan y componen versos donde exaltan los encantos femeninos?

La respuesta es que ese afecto amoroso es una herramienta para su elevación espiritual, al igual que la danza de los derviches que aceleran el ritmo hasta llegar a un arrebato que les induce a estados alterados de conciencia que desembocan en trances místicos. No olvidemos que esos derviches son también una rama del sufismo.

El lenguaje figurado y alegórico de los sufis es como la poesía mística española de personajes como San Juan de la Cruz o Santa Teresa que además de que beben de sus raíces judías y moriscas, interpretan a su manera el Cantar de los Cantares, donde Salomón juega con esa metáfora de la mujer como alma, que busca la unión con el amado, que es Dios. Y es que tanto la poesía provenzal, como nuestra poesía mística bebieron de esas fuentes sufis de al-Andalus.

Entre los escritos que consultaban los sufis, estaban los textos de Platón, elementos avesticos de Irán... trovadores cataros y sufis tenían en común, la transmisión de conceptos heterodoxos a través de algo inocuo como era un poema de amor. Los versos de unos y otros hacen referencia a la alquimia espiritual.

Denis de Rougemont, dice que la influencia sufi está más que probada, y el camino que la lleva desde España a Francia en el siglo IX y X. Ernest Scott, va más allá y dice que es una acción verdaderamente planificada para influir en Occidente, basándose en el mito del encuentro entre los maestros del esoterismo de Occidente (el Temple) y Oriente (Sufis). De esta forma nació una escuela legendaria de sabiduría que aún hoy se sigue buscando  y que de existir ha permanecido oculta a los profanos.

La denominada operación sufí, gestada a dúo con el Temple, en la búsqueda de la reunificación de las Tres Religiones, con un ejercito sufi-templario, y un rey que pudiera ser reconocido por las tres religiones, tendría la poesía trovadoresca en Francia y España, y los Fieles del Amor, con Dante a la cabeza, como representante más conocido. La alquimia fue sin duda una herramienta para esta cadena de conocimiento y transmisión de Oriente y Occidente. Así es como Fulcanelli, en su obra El misterio de las catedrales, interpreta los poemas de amor como un verdadero lenguaje en clave, que habla de las diferentes operaciones alquímicas. Y así es como se habla de esa corriente templaria-sufi que  combina simbolos que preservan la tradicion catara del Languedoc.

No es tan descabellado esa relación cataros-sufis-templarios, no podemos olvidar que el sufismo bebía de esas tradiciones avésticas dualistas que inspiraron a Mani, la doctrina maniquea de la que bebía el catarismo, así que no es imposible ese encuentro gozoso entre ellos a espaldas de Roma. Cataros y sufis creían en una verdad universal revelada a través de diferentes maestros y la existencia de un Dios único.  Todos ellos creían que el amor era la forma de llegar a Dios. La cuna del catarismo nace en Oriente Próximo de allí pasa a Bulgaria, hasta que los adeptos bogomilos se asientan en el Languedoc.

Asin Palacios, ya demostró la influencia del sufismo en Dante y los Fieles del Amor pero a la vez a través de los cataros que huían y se aposentaron en la corte de Alfonso X el Sabio  en Toledo, como Guirard Requier, que el maniqueismo cataro también influyó en la poesia española y andalusí. 

No podemos olvidar que los poemas "trovadorescos", sobre el Grial, están compuestos en esta línea. Pero del Grial, ya seguiremos hablando otro día.




miércoles, 9 de septiembre de 2015

El simbolismo de la puerta...

Puerta de los Leones en Hatusa
Siempre me han fascinado las puertas y sus aldabas. De pequeña imaginaba su sonido y como estas puertas al tocar su aldaba,  te ponían en contacto con un Reino Mágico. Por ellas  entraba en un encantamiento, la puertas se volvían doradas y encontraba al Príncipe Durmiente, mi versión infantil y libre, de la Bella Durmiente.  Es algo superior a mi.  Hoy estaba repasando el paseo temático que estrenaré el sábado sobre Tulaytulah (Toledo islámico) cuando empecé a mirar las puertas de la ciudad y decidí hacer este post. No vamos a encontrar un Príncipe Mágico pero si un poco de la sabiduría arquetipica que encierran las puertas.

Para entender lo que representa la puerta, hay que tener claro que  es un lugar de tránsito, de ahí que su simbolismo  se centre  en ese paso, o unión de diferentes mundos, estados o situaciones diferentes.

La Luz y la Oscuridad, la Vida y la Muerte, la Ignorancia y la Sabiduría. la Culpa y el Perdón, el Cielo y el Infierno, el Tesoro y la Necesidad,... La puerta siempre nos introduce al viaje, al Misterio. Es un símbolo dinámico que nos invita a traspasarla, es la invitación al viaje hacia el más allá. Es la invitación para penetrar en lo sagrado y dejar atrás lo profano. Y así tenemos las portadas románicas, las catedrales góticas, las puertas de mezquitas, templos hindúes, ciudades khmers, o los torii japoneses.

En el Antiguo Egipto, la puerta simbolizaba el concepto de aht, el horizonte, la montaña luminosa de Oriente, por donde sale el Sol, ese instante fascinante del amanecer donde se encuentran ambos mundos. La puerta simbolizaba el transito de este mundo al otro, de ahí que hallemos representadas puertas en las tumbas.El Libro de las puertas es un texto sagrado del Antiguo Egipto datado en la época del Imperio Nuevo. Narra el viaje del espíritu de un difunto en el otro mundo, y está relacionado con la marcha del Sol, aunque transcurre durante las horas nocturnas, en la Duat. El espíritu requiere pasar una serie de "puertas" en diferentes etapas del viaje. Cada puerta se asocia a una diosa diferente, y requiere que el difunto reconozca el carácter específico de cada deidad. El texto da a entender que algunas personas pasarán incólumes, mientras que otras sufrirán tormento en un lago de fuego.

Tumba etrusca del Baron.
Este mismo sentido lo encontraremos en las tumbas etruscas, donde a través de ellas se accedía al otro mundo y en algunas urnas cinerarias tenemos al difunto representado en el umbral de la puerta, las puertas misteriosas de algunos templos de Malta. Cerradas, abiertas o entreabiertas aparecen las puertas en los sueños y las creaciones de los hombres.

La puerta siempre reviste el valor de adquisición de un don para el héroe, el iniciado, el guerrero, posesión espiritual o material. Puertas de palacios, fortalezas y ciudades, tendrían ese significado y en algunas como es Toledo, incluso un doble significado.

Es tal el poder de lo que protege la puerta que desde siempre se han protegido con leones, dioses, grifos,manos de fatima, virgenes o cristos. 

En la simbología espiritual tenemos la frase de Jesús, "Yo soy la Puerta", que alude a ese estado espiritual en el que él iniciaba a sus seguidores.

Se cuenta que en las ciudades chinas había una puerta en cada punto cardinal según el feng shui, cada una de estas puertas expulsaba las malas influencias, se acogían a las buenas,  se recibía a los huéspedes, y miraban a cada región imperial. En las cuatro puertas de Angkor, tenemos algo similar, son el acceso a las cuatro direcciones de aquel axis mundi oriental. Las puertas del templo cristiano te invitan a que traspases el umbral que te llevan a la cella, donde se manifiesta la divinidad.

Siempre la puerta del templo o la caverna, es un paso de la Tierra al Cielo y se hace a través de la Puerta del Sol que simboliza la salida del Cosmos, es el agujero por donde pasa el axis mundi, la cúspide de la cabeza, es el agujero por donde a de pasar el camello por la aguja.

Portada románica
Los guardianes de las puertas, hacen referencia a la iniciación que sufrirá el neófito, una vez traspase el portal del Templo. Y así encontramos al dios Jano, que guarda las llaves de las puertas solsticiales y es el dios de la iniciación a los misterios. El es el señor del ciclo anual, que guarda las puertas del ianua coeli, ianua inferni. 

Ya en la tradición judeo-cristiana , la puerta cobra un papel muy importante, porque es la que da el acceso a la Revelación y en ella se reflejan las armonías del Universo y así encontramos las puertas del cielo y del infierno o del perdón, en las catedrales dándole la bienvenida al peregrino. Y el regreso de Cristo se anuncia con la frase "El Hijo del Hombre está a la puerta",  o en la frase "mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo".

Puerta de una vivienda de Zanzibar. 
En Zanzibar, lo más importante de una casa durante siglos fue la puerta, tal es así que antes se construía la puerta que la vivienda y era lo más rico del edificio y ostentoso. En el transcurrir del tiempo hubo un verdadero expolio de esas joyas artesanas.

Y así llegamos al simbolismo sufi de la puerta, 


En "El sentido de la Unidad. La tradición sufí en la arquitectura persa", libro que me recomendó en la carrera Miguel Cortés, para la realización de un trabajo y cuyos autores son  Ardalan y Bakhtiar explican que: "tanto la puerta de una ciudad como el capítulo de un libro, conocidos ambos como bâb, son el fin o el comienzo de un viaje. Independientemente de su escala, este paso fluido, de significado simbólico, puede extenderse a una "boca" o a un paso de montaña, donde los bajorrelieves anuncian la entrada a un "lugar" distinto".  La riqueza simbólica,  de la puerta y sus sonidos aparecen con frecuencia en la obra del poeta y místico persa Mevlânâ Rûmî. Decía este maestro sufi:

"Puro es el Constructor que en el mundo invisible erige castillos de palabras y charla seductora. Has de saber que el habla es el sonido de la puerta del palacio del misterio: considera si es de apertura o de cierre. El sonido de la puerta es perceptible pero la propia puerta está más allá de la percepción: ves el sonido pero la puerta no la ves".

Y ahora caminante que vienes a esta ciudad de Toledo que yo te muestro, ¿escuchas el sonido de sus puertas?


Agradecimiento: Nahid Sultana Thiti, y algunas imagenes.


jueves, 3 de septiembre de 2015

El enigma templario del Ave Fénix - AVE PHOENICE ( Fenicia, la realeza, la púrpura y la palmera)


Dedicado a la Virgen del Águila o del Fénix... y a su consuelo

"Habita esta selva, estos bosques sagrados, el ave fénix, sola y única que vive saliendo rehecha de su propia muerte". 

De Ave Phoenice.


El ave fénix es mucho más que un mito poético, o una leyenda para contar a los niños. El arquetipo que se oculta en la mitología del Ave Fénix, está en lo más profundo del subconsciente colectivo, y fue esencial para que un pueblo desarrollara sus potencialidades. La mitología es un camino iniciatico que contiene las claves de la evolución del alma humana, para que pasen de potencia al acto. El Ave Fénix, encierra la mitología de más alto contenido iniciatico, en su mito universal que nació en la tradición del Antiguo Egipto, aunque se manifestó de forma similar en la India, China y otros puntos del planeta. 



En la crisis cultural de Occidente, ese ave que renace de sus cenizas es más necesaria que nunca. De ahí que esté cobrando fuerza en el imaginario colectivo. Es volver la mirada a nuestras raices más profundas para coger fuerzas y de nuevo volar.


Tácito decía que, solo por sus plumas, el Fénix puede distinguirse fácilmente de cualquier otra ave. Lactancio le atribuía un color rojo azafrán con un pico de aspecto similar a una gema o formado por piedras preciosas. Las plumas muestran irisaciones blancas, verde esmeralda y marfil. Igualmente, todos describen las garras como enormes y rojas.



 El autor latino Aquiles Tacio nos explicó que el Fénix se precia de tener al Sol por señor y Lactancio en el famoso poema "De ave Phoenice", afirma que tiene por corona los rayos del astro rey. Claudiano percibe en sus ojos, lo que describe como "brillo misterioso" y  el propio Lactancio lo compara a "jacintos azules de gran fulgor". 



 Se dice que el Ave Fénix, cuando se mueve muestra su gran dignidad y altivez. Ezequiel, el profeta judío, explicaba en la Biblia  que su andar es "altivo como un toro y ágil, como si el cuerpo no le pesara".


LLama la atención que el Ave  Fénix es androgino, es macho y hembra a la vez. Plinio afirma sin dudarlo que "un dios le concedió renacer de sí mismo sin lazos que aten a Venus". El canto del Ave Fénix, se asemeja al del mejor ruiseñor en el Paraiso. En las auroras, espera en lo alto de la copa del árbol sagrado, mirando hacia el Este, el lugar donde nace el Sol; cuando despuntan los primeros rayos entona un canto que hace palidecer al del gallo.

Los distintos autores nunca se pusieron de acuerdo sobre donde habita esta ave. Para Tácito y Heródoto su lugar de residencia era Arabia, para Arístides y Ausonio, la India. Los poetas Ovidio y Marcial la sitúan en Asiria y Lactancio, que siempre fue tan exacto para ciertos datos, se limita aquí a indicar un vago "Oriente".


El Fénix muere y resucita en Heliopolis, "la ciudad del Sol", pero seguramente no es la ciudad egipcia que conocemos si no que simboliza algo así como el Paraiso judeo-cristiano. Pues se dice que en aquel país no existe el dolor, ni el mal.



Los campos eliseos son el lugar del Ave Fénix, para los griegos, para ellos no hay duda gracia a la ascesis heroicay a la "prueba iniciática" el hombre  tiene la posibilidad de reintegrarse en la edad primordial, la Edad de Oro. Quienes lo consiguen tienen en el Elíseo su morada. Y sobre ellos, eternamente, revolotea el Fénix.


El secreto del Ave Fénix, es que  renace en virtud de su muerte; cuando se siente anciano recoge plantas aromáticas y crea un nido en el que muere; de sus restos nace una especie de gusano que es el germen de la nueva ave. Una vez adulta, vuela a Heliópolis desde las tierras de Arabia. Resulta evidente que el eje central es la  "muerte-renacimiento" que remite a los cimientos de todo sistema iniciático: para que una ceremonia de iniciación produzca efecto, el "hombre viejo" debe morir y, en su lugar, debe aparecer un nuevo alumbrado, un hombre renacido, un "hombre nuevo". 



En el proceso iniciático, como en la vida del Fénix, existe un antes y un después de la muerte simbólica. Un antes donde el viejo hombre ha agotado  sus posibilidades,  ha llegado a un ocaso y una verdadera crisis existencial; en el "después" todo se renueva y torna joven y vivo. Se hace la compresión de la vida y sus misterios.



Ovidio, decía que la edad del Fénix es de 500 años,  cumplida esta edad se encierra en su nido situado en lo alto de una palmera, confeccionado con ramas aromáticas (casia, nardo, cinamono, mirra) y muere en medio de éstas derramando sobre sí mismo "la fuerza genital".

 Estos matices poéticos  profundizan en los significados simbólicos y claves  de la iniciación solar del Fénix: muerte-resurrección, solaridad, paraíso...

La tradición esoterica dice que la palabra fénix, procede de la palabra griega "phoenix", que alude  a los nativos de Fenicia, al color púrpura y a la palmera.  De Fenicia, surgieron los obreros del Templo de Salomón, es la tierra del este por donde sale el Sol, es la tierra de la magia; el color púrpura es el color de Zeus y de los dioses del Olimpo, y la palmera, por su parte, es el árbol sagrado de Oriente gracias a su forma vertical que luego se abre, desparramando sus ramas como si fueran rayos del Sol. 

Los templarios supieron de la profundidad de este arquetipo  y lo , incluyeron en la iniciación de su círculo interno y secreto. Muy seguramente fueron los sufis de al-Andalus, Persia y Siria quienes les iniciaron en los secretos ocultos del Fénix.

Algunas capillas templarias con forma circular poseen una bóveda sostenida por una columna central llamada  Palmera de la Vida. Allí los iniciados sufis y los templarios situaban un pequeño habitáculo en el interior del cual meditaban en soledad antes y después de su iniciación. Desde aquí recomiendo profundizar en monumentos como San Baudelio de Berlanga (Soria) que ya tocamos en este y otros blogs, o en obras de Ángel Almazan o articulos (1)


Fenicia, la palmera y el color púrpura, indicaban la iniciación solar, heroica, la ascesis, la dignidad regia  remitiendo en su conjunto al concepto de iniciación, en el grado más alto. También hablamos de la alquimia espiritual, el androgino que surge tras la diferentes fases.



La tradición iniciatica, la cadena inmortal y secreta pasó de los egipcios a los griegos y de ahí al mundo latino. Cuando éste se extinguió en la decadencia,  correspondió a los árabes, de nuevo a los hijos de Fenicia,  rescatarlo e insertarlo en la particular cosmogonía islámica. Añaden los tratadistas islámicos que el Fénix solo se posa en la montaña Qâf, considerada por ellos como el polo y el centro mundo. Para Al Jili, el secreto del Phoenix, estába en su propio nombre, como el nombre de Alah.

...el Fénix, el avatar solar, que otra vez vuela por nuestro cosmos, intentando extraer de nuestra putrefacción, al ser humano regenerado por el fuego, un hombre trascedente, con mas corazón con el alma más pura y brillante.  Muestranos el camino, en tu vuelo, ave Fenix, tu que traes la luz de Occidente y Oriente en tus alas. 

1: http://elviajero.elpais.com/elviajero/2012/02/10/actualidad/1328911695_850215.html

http://angelalmazan.com/entrevistas/san-baudelio-y-sufismo/




miércoles, 2 de septiembre de 2015

De puertos y caravanas... rutas de aromas y comidas de al-Andalus. ( 3)... que tome nota el escriba)


 Siempre el sonido del agua trae regocijo a mi alma, es como el aleteo de un colibrí en mi corazón. Siento que mi corazón se abre como una rosa y  llora de felicidad. El olor de los jazmines y las damas de noche, me embriaga. Las rosas, el espliego, el tomillo, la hierba luisa y la verbena, reconfortan mis sentidos y me traen el recuerdo de mi madre, tu abuela. 

La pureza del azahar, me evoca recuerdos de la niñez, cuando mi padre hablaba junto a estas albercas que me vieron crecer... hablaba sin parar de viejas historias de camellos y caminos polvorientos, de mares de arenas y estrellas en el cielo que guian al caminante hasta los puertos.

Mi niño, pedacito de sol y luna, como el me lo contara, yo te lo cuento... aquí acurrucadito,  mientras te acuno a la hora de la siesta en el frescor de este jardín. Nunca olvides tu origen y tus raíces porque la vida es extraña y misteriosa y quizas tus pasos algún día te lleven a la tierra de tus antepasados.

Dicen que los antiguos dhows (1) desafiaban las olas en el Mar de Fars (2), hasta llegar más allá del Golfo de Bengala. Luego regresaban a Persia, Iraq, Omán, Egipto y el Yemen, con especias, sedas, brocados, joyas que compraban en el oeste de la India, en las Islas de Java o Sumatra. Desde Kinbaya, en el oeste de la India, traían el dulce sukar(3), la travesía era peligrosa y con muchas escalas como el legendario puerto de Kandahar, Sandabur, Hinawr, Manyarur, Calicut, y Kawlan . Toda esa costa que incluía el país de Malabar, o de la pimienta, era una interminable plantacion de cocoteros y  pimenteros. Allí en Mangalore en plena bahía de Dunb-Jawr-al-Dunb, tus antepasados de la linea materna de sangre siria y persa, cargaron durante siglos fardos de pimienta, cocos, y jenjibre. La pimienta de Malabar, se recolectaba en pequeños racimos en otoño, secando sus granos aún verdes al sol, hasta que adquirían ese color negro que tu conoces. Princesas persas se casaron con tus antepasados para forjar alianzas comerciales, con las embarcaciones de Qaliqut, que cargaban con el te de Bilad Sarandib (4) y China.  El te blanco con olor a jazmines que tanto te gusta y que es tan escaso y caro como el oro, y que te encanta saborear por las tardes. Desde nuestro puerto en Battala (5), se cargaba la canela, cuyos troncos formaban diques en la costa. En Bilad-al Yawa (6)se llenaban los barcos de benjuí, alcanfor, aloe, sándalo, clavo y jenjibre, allí habíamos creado los puertos de Sarhá y Qaqula.


Hoy desde este palmeral  de al-Zuwaga  (7), junto al río Bembezar, miro a la tierra de Zafar(8), llamada así por Zafar al-Humud, la última ciudad costera del Yemen,  de donde partian los barcos y tras 28 dias de travesía con viento favorable, atravesaban el mar de Fars, antes de alcanzar puerto. Allí en Zafar,, se cultivaba el betel, que perfuma el aliento, facilita la digestión y es afrodisiaco. De los cocos se obtenía aceite que embellecía el negro cabello de las yemenitas.  Siguiendo la costa se llegaba hasta Hasik donde los barcos se cargaban de kundur (incienso) y así la carga se iba adentrando en el Golfo Persico, hasta hacer escala en Siraf (Persia), llegar a la confluencia del Tigris y el Eufrates (Iraq), remontar su corriente navegable, hasta la mitica Basora, desde donde se distribuian las caravanas que iban a Siria y Egipto por las rutas interiores y si seguía el río Tigris, llegar hasta Bagdad, la capital del califato abbasi. Esta era la ruta del Golfo Persico, la otra ruta maritima era la del Mar ROjo, la ruta de Adén, era la favorita de los comerciantes egipcios que se adentraban por Yudda, en Arabia Saudí. Era tal riqueza que se movia en Adén, que decían que los comerciantes hindues y egipcios que allí vivian eran los más jactanciosos de todo Oriente. Lo extraño es que compartían la ciudad con los creyentes que embarcaban en Yudda después de haber hecho el Hayy. Los fuertes vientos de la costa nubia, ponian en peligro los barcos, en el Mar Faraónico por la gran cantidad de escollos y arrecifes coralinos. Las gerbas,  contaba Ibn Yubayr al Balansí ( el valenciano) al no estar unidas con clavos, zozobraban con frecuencia por lo que poco a poco se fue dejando esta ruta por la ruta terrestre por Aydab hasta el Alto Egipto. Aunque menos peligrosa que el mar, tambien era penosa por el calor. Aún así en tiempos de paz, aún se navegaba por el Khalif as-Suways, el golfo de Suez, donde se dice que Moises por designio divino abrió las aguas para su pueblo, huyendo del faraón.

Pero sin duda, las rutas caravaneras del interior son las que más te gustaran, y de ellas hablaremos mañana, ahora duerme. Sueña con aquellas caravanas que viajaban por las tierras de Iraq, Siria y Palestina,  y las que viajaban por Nubia, el Alto Egipto y el Delta del Nilo.


1: Dhows, viejas embarcaciones arabes a vela

2: El Mar de Fars: Océano Indico

3: sukar, azúcar.

4.- Bilad Sarandib, Ceilán.

5.- Battala, antigua ciudad musulmana, en pleno Ceilán, la actual Puttalam, su capital.

6- Bilad al Yawa, Java

7.- al Zuwaga, nombre bereber dado a Azuaga, pueblo de Badajoz

8.- Zafar, nombre árabe de Zafra, en  Badajoz.

De puertos y caravanas... rutas de aromas y comidas de al-Andalus. ( 1)

Se dice y se cuenta que en el papiro Eberts, que fue descubierto en el siglo XIX, en una tumba de Tebas, y que se trata del documento médico más antiguo, ya se nos habla del uso farmacológico de las especias en el Antiguo Egipto. Estas fueron usadas sobre todo en el embalsamiento y ritual de la muerte de las clases más altas, en el 1150 a. C.  Aun múcho antes, hacia el 2700 a.C, ya se utilizaba la casia para determinados problemas por los herbolarios chinos. Especias y plantas aromáticas fueron usadas durante milenios como remedios curativos, o para los cuidados corporales. Tal era el valor que se les daba que su precio era equivalente al del propio oro. De ahí que fuera un presente para reyes, y así tenemos que el presente de la Reina de Saba a Salomón, estuvo formado por oro, joyas y especias. Las especias eran productos oriundos en la mayor parte de Extremo Oriente por lo que se tuvieron que crear rutas y caminos, que obligaron a levantar algunas de las ciudades más importantes de la antiguedad, así como puertos. Las especias viajaron a través de mares y desiertos, eran un tesoro que hacian ricos a los hombres. Fenicios, griegos y romanos llevaron a las especias al Mediterráeo. El Islam, a través de los barcos musulmanes y las caravanas milenarias de los beduinos del desierto que iban repletas de especias y esencias aromaticas, unieron Extremo Oriente con Occidente, el mar de la China, las islas del Indico con el Magreb y al-Andalus.

De puertos y caravanas... rutas de aromas y comidas de al-Andalus.


De puertos y caravanas... rutas de aromas y comidas de al-Andalus. ( Introducción). 

La cultura andalusí se encuadra en el marco de la civilización islámica, que, desde el año 711, fecha de la llegada de los árabes a la Península hasta el año 1492, fecha de la toma de  Granada por los Reyes Católicos, e incluso  mucho después a través de mudéjares y criptoislamicos. Una cultura que se desarrolló durante 8 siglos en nuestro territorio y cuya herencia ha sobrevivido hasta nuestros dias, en nosotros.

Su contexto geográfico fue llamado al-Andalus, y abarcaba casi todo el territorio peninsular, desde el Estrecho de Gibraltar hasta las estribaciones de la cornisa cantábrica y de la cordillera pirenaica. Su población estuvo integrada por árabes y bereberes, que se mezclaron con las gentes hispanorromanas y visigodas que  dieron lugar  a la población hispano-musulmana que marcó una fuerte revolución cultural que agitó a Europa en sus cimientos, hasta generar el Renacimiento.

 Fue en ese marco de la cultura islámica que se desarrolló la convivencia entre musulmanes, cristianos, y judíos que pese a los amores y odios que generó a lo largo del tiempo, nos dejó un legado cultural intenso y único. Al-Andalus, fue el país occidental, más culto, moderno y refinado de aquella época, llegando a superar en algunos momentos al mítico Imperio Bizantino. Las artes,  las ciencias particularmente la astronomía y medicina, poesía, música, filosofía, botánica, agricultura e ingeniería alcanzaron entre los hispano musulmanes cotas de perfeccionamiento sin parangón. Personajes como el médico cordobes Abulcasis, el astrónomo madrileño Maslama al-Mayriti, filosofos como Averroes e Ibn Tufayl, o el mistico Ibn Arabí, o geóponos como el toledano Ibn al Awwam, fueron las figuras que elevaron a al-Andalus a la cima espiritual y científica de Europa. La huella islámica ha permanecido en  palabras, romerías, refranes, leyendas, tradiciones, agricultura, gastronomía y una forma de ver el mundo hedonista que es nuestro legado andalusí en el que debemos profundizar  para conocer nuestras raíces.

Una herencia árabe y beréber que permanece invisible en muchos casos, de forma etérea. Esa valoración estética de la vida, poetica, trágica, hiperbolica, y a la vez sumamente intima y personal,  y amorosa, mistica y compleja que precisa de nuestros sentidos para su expresión. La vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. Sonidos, olores, sabores, imagenes, espacios privados  que nos son terriblemente familiares y que sentimos en cierta medida como nuestros, que yacen agazapados, esperando que cualquier guiño los haga despertar en nuestro inconsciente colectivo. Un legado que nos ha sido escamoteado, sin apenas historia, sin palabras, pero que vive en nuestras venas.  Es ese amor por las flores, por el azahar, jazmines y rosas, nenufares y albercas,  por los jardines, por los patios privados, los adarves, es un mundo de aromas intensos y suaves, especias, fragancias exoticas, sabores importados de Oriente. Un legado de caravanas que llegaban a traves de rutas interiores y desde los puertos a nuestro pais, trayendo con ellas esencias del alma. 

Sea nuestro tributo para esas esencias.





jueves, 30 de julio de 2015

EL TEMPLE Y EL ISLAM II: LOS SIETE DURMIENTES DE EFESO, LA CABALLERÍA ESPIRITUAL Y SU UBICACIÓN EN AL-ANDALUS



Uno de los grandes mitos de la literatura árabe en al-Andalus, fue sin duda el de LOS SIETE DURMIENTES DE EFESO. la leyenda cuenta como huyen estos jovenes por discrepancias religiosas, de su comunidad. Conocí este mito por una sevillana muy antigua que cantaba mi padre, tan enraizados están estos temas en Extremadura y Andalucía que se conservaron a través del folklore y la memoria popular de la población.

La leyenda de los siete durmientes describe cómo siete jóvenes cristianos, todos nacidos en Efeso, intentaron escapar de la persecución a la que los sometió el Emperador Decio entre 249 y 251. En la versión posterior de este relato, según se cuenta en La Leyenda Dorada, se revelan los nombres de estos siete cristianos: Maximiano, Marco, Martiniano, Dionisio, Juan, Serapio y Constantino. Temiendo por sus vidas, los jóvenes huyeron a una cueva de Efeso y finalmente se quedaron dormidos, despertando muchos años después en el siglo V, durante el reinado del emperador cristiano Teodosio II. Los siete temían por su destino. Malco en un intento por tranquilizar a sus compañeros, valerosamente se comprometió a ir a Efeso a comprar un poco de pan e intentar obtener más información. Cuando llegó a la ciudad recibió un fuerte impacto al ver una cruz cristiana sobre la primera puerta. Cuando vio la misma cruz en todas las puertas de la ciudad, creyó que estaba soñando. A continuación accedió al centro de Efeso. Cuando llegó a la panadería y mostró el dinero para comprar el pan, el panadero, bastante intrigado por el aspecto extraño de las monedas, le preguntó si había encontrado un tesoro, ya que no había visto monedas como aquellas desde hace muchos años. Malco escuchó en la tienda a gente que hablaba de Jesús y quedó más confundido todavía, preguntándose qué estaba pasando, por lo que pensó: “Ayer nadie se atrevía a pronunciar el nombre de Cristo y hoy todos lo reconocen. No debo estar en Efeso, pues la ciudad parece distinta(…)”.

Efeso, actual Turquía
Preguntó a un transeúnte cómo se llamaba la ciudad y, al asegurarle que se trataba de Efeso, se quedó asombrado. Entonces el panadero quiso saber dónde había encontrado las monedas, pero Malco insistió en que era su dinero. El hombre no le creyó y Malco fue llevado ante el gobernador quien, de nuevo, le hizo preguntas sobre el tesoro, mientras que él insistía en que eran sus propias monedas y que sus padres vivían en la ciudad. Al dar sus nombres para confirmarlo, resultó que nadie había oído hablar de ellos y pensaron que estaba mintiendo. Cuando preguntó por Decio pensaron que se estaba haciendo el arrogante y no le creyeron. Tras explicar lo que le había ocurrido a él y a sus amigos, Malco llevó al obispo, al gobernador y a la multitud que los seguía, a la cueva, donde descubrieron a los otros seis hombres. Entonces se dieron cuenta que Malco decía la verdad y que se había producido un milagro. Los siete hombres fueron bendecidos por todos, incluido el emperador Teodosio.

Esa noche, Teodosio tuvo un sueño en el que los siete hombres sugerían que, ya que habían dormido enla cueva hasta que dios los había despertado, volverían a hacerlo hasta que Dios los despertara una vez más, al final de los tiempos. Por ello se dice que en la actualidad los siete durmientes de Efeso siguen dormidos en su cueva, esperando la llamada final de Dios. La cueva se halla en el mismo recinto de Efeso, entre las grutas del antiguo monte Pilón, en el que María Magdalena recibió sepultura.

Los arqueólogos han descubierto que el lugar donde se encuentra la cueva de los siete durmientes estuvo anteriormente ocupado por un cementerio del siglo IV que incluía una tumba monumental, de unos dos pisos de altura, con diez cámaras subterráneas. Poco tiempo después, aunque es difícil precisar la fecha, se construyó una gran iglesia sobre estas cámaras subtrerráneas con un templo rematado en forma de cúpula, un presbiterio cuadrado elevado con un ábside, un altar y una sala de entierros abovedada. Había símbolos cristianos por todas partes y se añadieron otras 700 tumbas más al recinto. Este complejo de cuevas constituía un importante lugar de peregrinación a principios del período bizantino.

En la segunda parte de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, su protagonista se dirige hacia la Cueva de Montesinos, donde se entera de una misión que le está reservada por su gran valor y destreza, la que le aguarda en el futuro, y que consiste en desencantar a los caballeros de Montesinos y Durandarte, quienes además de doña Belerma, Doña Ruidera y sus siete hijas y dos sobrinas, llevan ya 500 años embrujados, con desencantamiento anunciado para el fin de los0 le responde: «Es poner en Dios el alma pura e inmaculada, tal como el hombre la ha recibido en depósito». Seth, el hijo de Adán, es, según la tradición islámica, el primer caballero consagrado por entero al servicio divino, mientras que sus hermanos se dedican a dominar el mundo. El ángel Gabriel trae a la Tierra una túnica de lana verde con la que se viste Seth, y vuelve al Cielo con la noticia de que existe un hombre enteramente consagrado al servicio divino. Los hombres de la Futuwah, los caballeros espirituales, no serán ni laicos ni monjes, es una nueva categoría de hombres que supera la época de los claustros, y que serán llamados «Amigos de Dios»”.

Este es también el ideal que proponen a los cristianos escritores como Chrétien de Troyes o Von Eschenbach en sus historias de la búsqueda del Santo Grial, intimamente relacionadas con el Temple como vimos en la anterior entrada del blog. En éste confluyen, de alguna manera la caballería espiritual del Islam y la de la Cristiandad en la Orden del Temple. Seleukis agrega que “de acuerdo con la tradición islámica, encontramos a Abraham como continuador de la Futuwah, convirtiéndose en el iniciador y padre de todos los caballeros místicos de la fe. La Futuwah engloba entonces a todos los héroes de la Biblia junto con los caballeros cristianos y a los Siete Durmientes que menciona el Coran. El ideal sufí de la caballería consiste en una comunidad de caballeros que engloba toda la tradición abrahámica”.

Muchos autores sufíes han identificado al Imán esperado en el Islam, con el Paráclito del Evangelio de Juan, de manera que caballería sufí y caballería cristiana templaria coinciden por encima de las religiones. Los caballeros espirituales, «amigos de Dios», perpetuamente jóvenes, forman, generación tras generación, el linaje de la gnosis nunca interrumpida pero ignorada por la masa de los hombres. Esta estirpe es la tradición misma. Para ocupar un lugar en ella es preciso pasar por un segundo nacimiento. «No puede entrar en el Reino el que no haya nacido por segunda vez» dice el Evangelio de Juan”.

Esta antigua leyenda cristiana había entrado en la literatura islamica a través de su inclusión en la azora XVIII del Corán, titulada "La Gente de la Caverna", Dicha azora es del segundo periodo de la Meca (615-618 d.C) y pertenecía a relatos que habían llegado a Muhammad a través de sus contactos con los cristianos. Esta leyenda fue sobre todo importante para los chiies,  y está enraizada en el "Apocalipsis del Islám", ya que toca el tema de la resurrección anticipada  o ra^ya,  Inspirado en leyendas vinculadas a mitos como "el angel y el ermitaño", la búsqueda de la vida eterna y la Fuente de la Vida de la Vida de la Novela de Alejandro, estas leyendas fueron recogidas por Jacobo de Sarug y de esta forma llegaron al Profeta. El lugar cultural de encuentro es sin duda el siriaco, que es el punto de contacto entre lo oriental, y lo griego y es de allí de donde procede el desarrollo de la leyenda en el Islám. 

Todo apunta a que el origen de la leyenda sea del Oriente Semítico, ya que Jacobo de Sirug (521 d.C) dice que contó el intérprete sirio JUan de Siria, también conocido como Juan de Efeso, cuyo texto sería también la fuente de la inspiración de la versión de Gregorio de Tour y que este a la vez se inspiró de las fuentes "De la Escuela Persa de Edessa". La leyenda cristiana no conserva la herejía, fue literalmente borrada del recuerdo mientras que la versión siria, armenia, etíope e islamica si conserva el origen de la huida de los jóvenes. La leyenda vendría a demostrar que la Resurrección era tanto en la carne como en el espíritu.

La leyenda siria islamica bebe directamente de la tradición de la comunidad de Qumran. De esta forma el personaje Abi-Melek, no sería otro que el Onías de la Comunidad de Qumran. Siendo la leyenda de los durmientes una metafora de la comunidad de Qumran. De ahí que la leyenda se encuentre en tablillas de plomo tal y como aparecieron los documentos de Qumran, En la leyenda se nos dice que los Durmientes descienden de unos artesanos errantes, sayaquila, lo cual es una referencia velada a los rejabitas, los ancestros de la comunidad de Qumran. La cueva es nombrada como Humran, Hiram, Yairam, junto al del perro Raquim o Raqmah, que significa "valle en el que se encuentra el agua", referencia velada a la comunidad esenia de Qumran.


Una de las claves de esta leyenda y su mensaje encriptado está en la palabra al-Raqim, que en principio hace referencia a "escribir", pero que oculta según las fuentes sufiés de al-ANdalus, la referencia a la caverna y a la construcción religiosa que se había construido sobre la caverna. AL Raquim, es además una pequeña ciudad excavada en la roca cerca del Mar Muerto, muy próximo a Ammam. Sin embargo los fatimitas de al-Andalus, identificaran la cueva con Loja y la compararán con la zona de Guta en Damasco. Otros autores árabes0 señalan Toledo o el pueblo de Ocaña, como el lugar de la Cueva de los Durmientes. 

"Cerca de Toledo se levanto una montaña donde el arte de la nigromancia tuvo su origen" poema epico aleman de 1250, titulado Biterolf und dietleib. 

"He vistos en las toledanas CUEVAS DE HIGARES a un gnomo de mirada perversa, aunque no diabolica, decrépito y agil a su tiempo, vistiendo burdo sayal c0

 HERALDO DE MADRID el 02 de Noviembre de 1892: 

"¿LAS CATACUMBAS DE TOLEDO? 

Nuestro corresponsal en Toledo nos comunica que a unos diez kilometros de esta capital se han descubierto unas cuevas en la Dehesa de Olihuelas, propiedad del Duque de Veragua. 

Estas cuevas estan situadas en el vertice de un cerro, presentando al exterior unas aberturas semicirculares, de un metro de altura aproximadamente, por 1,50 de latitud, que dan acceso a una especie de rotonda, de la que parten en dirección N, E y O una inextricables serie de galerias, abiertas a pico sobre piedra caliza, y cuya altura varia entre dos y tres metros. 

Los pilarotes que sostienen la techumbre afectan de forma de paralelepipedos, y son de un grueso extraordinario..." 

La fantasía popular dice que los subterráneos fabulosos de Toledo se comunican entre sí y van a dar, unos al río, y otros, mucho más lejos, a otras cuevas o subterráneos a varios kilómetros de la ciudad. Una de esas cuevas, por lo menos, es real y auténtica. 

Este es el bostan (paraiso) de Xenan Alward en España de la provincia de Toledo: dicen que en este lugar esta la caverna (de los siete durmientes) y el arraquim (piedra escrita) que el Alcoran conmemora; y asi se refiere en el arraquim. Dicese tambien que Toledo es la ciudad del rey Daciano... Y todavia refieren algunos que Toledo es la ciudad del Daciano, prefecto de la gente de la caverna. 

Dicese que no lejos de ella hay un sitio llamado Xenan alwarda, donde estan los cuerpos de la gente de la caverna, que permanecen incorruptos hasta el presente; pero Dios sabe la verdad. Y aun mas dicen algunos autores que asi esta escrito en el arraquim." Diccionario Geografico de Yacut, en la edicion alemana de 1866, de Ferdinand Wilstenfeld. 

Invocar a los Siete Durmientes era una práctica muy habitual en la Europa medieval y aún sigue vigente en algunos países musulmanes. 
Cueva de Higares: Interior

Una de las entradas a la Cueva de Higares.


jueves, 25 de junio de 2015

El Grial y el Islam en el Temple (I parte)

El Grial y el Islam en el Temple.
(I parte)
Mª de las Mercedes Yzquierdo Muñoz 
(Todos los derechos reservados)


Este artículo fue incluído en el ESPECIAL DE LAS DAMAS TEMPLARIAS


Revista gratuita online de la Hermandad Soberana de Damas y Caballeros del Temple OSMT.ESPAÑA, de periodicidad trimestral con tres números Especiales al Año, este número es el Especial de Julio del 2015


Siempre ha sido controvertida la relación entre el Temple, el judaísmo y el Islam.
Las palabras de Juan G. Atienza, resumen bastante bien el espíritu de este artículo:
«El temple se creó, como tal orden en oriente. Pero fue creado allí, conscientemente, por enviados especiales de occidente que iban a Tierra Santa en busca de las fuentes ancestrales del conocimiento, conocidas –o más bien sospechadas- a través del simbolismo críptico de los libros sagrados (…) Una vez allí, embebidos de las raíces aún más remotas de esas fuentes que buscaban , gracias al contacto con grupos paralelos musulmanes y judíos, continuaron su búsqueda en las tierras donde tenían que encontrarse los orígenes de aquel saber bíblico que habían captado. Con toda la fuerza de su potencia económica y política fueron consiguiendo sistemáticamente la posesión de aquellos territorios en los que, bajo las más diversas apariencias, se hallaban las claves primeras – y las últimas por tanto- de su búsqueda».[1]

En su momento, René Guenón escribió lo siguiente:

«En el seno de una misma organización –aclara Guenón- puede existir, de alguna manera, una doble jerarquía, y esto más especialmente en el caso en que los jefes aparentes no son conscientes de la unión a un centro espiritual; podrá haber entonces, fuera de la jerarquía visible, otra invisible en la que los miembros, sin desempeñar ninguna función oficial, serán sin embargo quienes asegurarán realmente, por su sola presencia, el lazo de unión efectiva con ese centro. Estos representantes de los centros espirituales, en las organizaciones relativamente exteriores (como lo fue, sin duda alguna, el Temple por ser guardián en Tierra Santa), no tienen por qué darse a conocer como tales, y ellos pueden tomar la apariencia que convenga mejor a la acción de presencia que deben ejercer, aunque sea como simples miembros de la organización si han de jugar un papel fijo y permanente».

Los templarios fueron  guardianes de Tierra Santa, como muy bien explicó René Guenón. En Tierra Santa, se comprometieron con el descubrimiento del Santo Grial en la infinita variedad de sus formas y fue de sus maestros asiáticos, especialmente sufíes de quienes aprendieron que el Grial no sólo era el Cáliz de Cristo, sino una multitud de manifestaciones incluida la del linaje de Jesús. Los caballeros se hicieron adeptos al Santo Grial, al manejar con fluidez la lengua árabe y al poder traducir los rollos de sabiduría oculta que poseían los maestros sufíes y que se relacionaban con los misterios del Grial. Los maestros sufíes eran aptos para enseñar temas espirituales en profundidad incluidos los misterios cristianos. Y de esta forma encontramos al maestro templario Philip de Nablus que fue educado por maestros islámico en Siria. Fue precisamente esa visión de igualdad de los sufíes la que se transmitió al Temple. Una de las escuelas más eclécticas fundadas por los sufíes en Oriente Medio fue la ijwan- al-safa, la Hermandad de Bosra, fundada hacia el 959 en Siria con la intención de unir la ciencia árabe, con el misticismo islámico, griego, persa, hebreo, chino e hindú. Estos sufíes fueron conocidos como «filósofos de la pureza», recogieron toda la sabiduría que el Imperio musulmán pudo ofrecerles que recopilaron en una colección de 52 epístolas, que sirvieron como cimiento a multitud de escuelas en Oriente Medio, África, y España. Ángel Almazán, nos explica que ya en 1065, se enseña sobre ese corpus hermético, en al-Andalus:
«Los  esoteristas templarios debieron de tener en sus manos los cincuenta y dos tomos de las exotéricas y esotéricas Epístolas o Enciclopedia del grupo iniciático ismailí del siglo X, denominado Hermanos de la Sinceridad o de la pureza, enciclopedia que difundió Maslama Al Majriti (el Madrileño) en Al Ándalus hacia 1065, y que, como destaqué en Esoterismo templario, incluyó especialmente en las cofradías de constructores de origen musulmán, tan presentes en el románico español –algunos drusos pasarían a formar parte de las cofradías protegidas por el Temple (….) No es probable que el esoterismo judío, la Kabbalah, ejerciera una influencia en el Temple, en contra de lo manifestado por diversos autores, entre ellos, Juan García Atienza. Ello se debe a una cuestión cronológica, puesto que la Kabbalah resurge en la Edad Media casi en el último tercio del siglo XIII, arrancando con el Zohar, escrito, como se ha dicho, en torno a 1270 en Guadalajara. Esta vivificación del esoterismo judío surgió, tal y como reconoce incluso el místico judío Gerschom Scholem (1897-1982), debido a la influencia de la Ciencia de las Letras (Ilmul Huruf) del esoterismo islámico, tan presente, asimismo, en las Rasail Ifwan As Safa (Epístolas de los Hermanos de la Sinceridad).»

El esoterismo cristiano medieval durante siglos bebió de obras neoplatónicas cristianas como las de Dionisio Areopagita, o los textos atribuidos a San Juan (Evangelio y Apocalipsis), así como del hermetismo; El esoterismo de los sabeos de Harrán –secta gnóstica que existía en los primeros siglos del Islam tuvo como puente a Al Ándalus. [2]
Asín Palacios explica que el corpus de  todas estas doctrinas contenía a Plotino, Pitágoras,  textos neoplatónicos, cristianismo gnóstico, etc. Y de este corpus, saldrá Maslama al-Mayriti, astrónomo, matemático, alquimista y sufí madrileño, cuya obra las Ciencias de las Letras,  será capital para la creación de la Cábala,  el propio Scholem, reconoce que fue el contacto e intercambio espiritual entre judíos y musulmanes el que permitió el nacimiento de la Cábala. Y también es importante la influencia de la metafísica de Avicena, la filosofía de Averroes y el misticismo del sufí Ibn Arabí. En la Península tuvieron su influencia, los Hermanos de la Sinceridad, de los que dice  Ángel Almazán (Epístolas de los Hermanos de la Sinceridad).[3]

«Los hermanos a los que hace referencia la Enciclopedia debían ser fieles en su corazón a la verdadera «sabiduría», para lo cual se requiere absoluta sinceridad con la luz del saber. Su finalidad era la liberación espiritual… los pilares fundamentales de su saber son la ciencia de la Unicidad Divina y de la creación dimanante de ella y el conocimiento de los únicos posibles leales guías: los miembros de la familia del Profeta (Fátima y los imanes). De este modo, la sabiduría encerrada en la Enciclopedia es alimento para el espíritu y una luz del alma. Pero sólo para los que están preparados para ella»

El núcleo central más filosófico de esta doctrina es que todo cuanto existe procede del Uno original y a El retornara. Idea expresada en el Ouroboros, figura alquímica por excelencia.


El Islam, junto al judaísmo y el cristianismo, es «una religión del libro». Dios se manifestó a través de su mensajero, el Arcángel San Gabriel, que dictó al Profeta su palabra divina. Pero ya desde el comienzo del Islam, Alí su yerno dijo «no hay versículo coránico que no tenga cuatro sentidos: el exotérico (zâhir), el esotérico (bâtin), el límite (hadd) y el proyecto divino (mottala). El exotérico es para la recitación oral y el esotérico es para el conocimiento interior.
Una de las corrientes esotéricas es el ismailismo, que se dividió en el de oriente que estaría representado por los asesinos de Alamut que serían los persas, y los occidentales que habitaban Egipto y el Yemen.[4]
Para los ismaelitas, el imán es un «templo de luz» puramente espiritual. Su imanato es el corpus mysticum constituido por todas las formas de luz de sus adeptos. En Alamut, se fue más allá y se proclamó la Gran Resurrección, el advenimiento de un puro islam espiritual, liberado de la sharya (ley islámica) que haría descubrir y vivir el sentido de las revelaciones proféticas. Cuando Alamut es tomada por los mongoles en 1251, no termina este movimiento sino que se perpetuó disfrazado en las cofradías sufíes.
La filosofía ismaelita se resume en estas palabras:
«El imán ha dicho: Estoy con mis amigos en todo lugar en que me busquen, en la montaña, en la llanura, y en el desierto. Aquel a quien yo revele mi esencia, es decir el conocimiento místico de mí mismo ya no necesitará una proximidad física. En eso consiste la Gran Resurrección».
Estas palabras entroncan con la imagen fabulosa del imán oculto asociado al mito escatológico del Mahdi (Guía). El Mahdi, para la mayoría de los iniciados es Aisa (Jesús). El ocultamiento y la reaparición del Mahdi al final de los tiempos desempeñan un papel principal en la escatología del Islam. Los kaisaniyas, tienen como Mahdi a Mahoma, que sigue vivo en un sueño aparente en su tumba del monte Radwa. Surgirá cuando la degeneración de los hombres llegue a su cota más alta, en unos tiempos plagados de catástrofes, después surgirá la luz y la paz.
El sufismo, representa la parte más mística del Islam y su tradición más esotérica. Esta tendencia mística y ascética ya estaba perfilada en los inicios de la época Omeya y muchos fieles se sintieron decepcionados de que los califas sólo estuvieran preocupados por la expansión del imperio. La dimensión esotérica del chiismo (batín) fue identificada en la sunna con el sufismo-La vía sufí, precisa de un maestro, discípulos y una larga instrucción. La veneración por el maestro pronto derivó en un culto a los santos. Esto hizo que los sufíes fueran tomados por herejes por algunos teólogos ortodoxos. En el sufismo es patente la influencia maniquea, cristiana gnóstica y el neoplatonismo A partir de la ejecución de algunos maestros, los sufíes comenzaron a comunicar sus experiencias y concepciones tan solo a los discípulos seguros y en un marco restringido de iniciados. Los maestros sufíes al par que eran odiados por los ulemas eran amados por el pueblo que acudía a sus conciertos espirituales públicos. Pronto se hicieron populares sus cantos religiosos, su música instrumental (flautas de cana, címbalos, tambores) la danza sagrada, la repetición incansable del nombre de Dios emocionaban al pueblo como a los iniciados. Como digo es fundamental en el simbolismo sufí, la música y la danza. La plegaria sufí, el dhikr, se asemeja al monologisto bizantino  que repetía constantemente el nombre de Dios o Jesús. A partir del siglo XII, a la música, danza, y el Dhike, se alía una fisiología mística, y un tipo de yoga (posturas corporales específicas, disciplina de la respiración, manifestaciones cromáticas y acústicas, de probables influjos hindúes.
Uno de los maestros ejecutados fue Hallaj, uno de sus acusadores escribió:
«Hallaj sostuvo hasta su muerte que quien doma su cuerpo por la obediencia a los ritos, ocupa su corazón en obras piadosas, sufre las privaciones de los placeres y es dueño de su alma al prohibirse los deseos y se eleva de ese modo hasta la situación de los que se aproximan a  Dios y sigue purificando su esencia y naturaleza, desciende sobre él el Espíritu de Dios del que nació Jesús, hijo de María. Se convierte en aquel a quien toda cosa obedece por obra de Dios ya que cualquier acto suyo es venido de Dios».
Por su parte el mayor maestro del sufismo fue Ibn Arabí, español nacido en Murcia que dejó claro que el sufismo y la experiencia mística es algo a sentir por uno mismo y que es inútil explicarlo pues no se puede llegar por deducción, es un conocimiento sublime que no puede estar al alcance de todos los hombres. Esto se debe a su dificultad y riesgos. Para Ibn Arabí, la imaginación creadora y el amor, son las formas latentes que se reflejan  y se proyectan en lo ilusorio para que Dios pueda percibirse como objeto. El hombre perfecto es masculino, representa el cielo y la palabra de Dios y es femenino ya que representa la tierra y el cosmos. Por su parte Sohrawardi, recupera la teosofía oriental de la Antigua Persia, y es el místico de la Luz. Terminamos este pequeñísimo resumen, con Rumi, el mayor poeta de lo divino en el Islam que dijo «en las cadencias de la música se oculta un secreto, si yo lo revelara, el mundo resultaría trastornado (…) todos hemos formado parte del cuerpo de Adán, y todos nosotros hemos escuchado esas melodías en el paraíso. A pesar  de que el agua y la arcilla hayan vertido en nosotros la duda, aún nos acordamos un poco de todo aquello». Para los sufíes sus danzas sagradas son un eco de las danzas de los ángeles y sus movimientos son un reflejo cósmico y teologal.

EL TEMPLE  Y EL ISLAM
            En numerosas ocasiones fueron acusados los templarios de haberse convertido al Islam. Incluso hay autores que ven una relación entre el misterioso «baphomet» con «Mahoma». Y si bien todo apunta a que es injusta esa acusación, si es verdad que más de una vez confraternizaron con aquellos musulmanes que consideraban como «infieles» a los cristianos. ¿Cómo podía ser aquello?
«…el papel providencial del Islam con respecto al cristianismo en su verdadera perspectiva. Si fueran necesarias más pruebas de ese papel, recordaríamos los viajes a tierra islámica (Siria, Arabia, Egipto…) de Christian Rosenkreutz el fundador de los rosacruces, herederos espirituales del templarismo, viajes en los que René Guenón, en un pasaje ya citado, veía precisamente la confirmación de un acuerdo entre los dos esoterismos, cristianos e islámico, para el restablecimiento de las organizaciones iniciáticas de Occidente después de la destrucción de la Orden del Temple».[5]
            Desde el comienzo de la Orden, el Temple supo distinguir entre arrasar-conquistar y ocupar un territorio. Para lo segundo hay que respetar la población local. El respeto trajo, las ganas de ahondar en la cultura local, y esto al igual que el clima comenzó a provocar cambios en la forma de vida. Pronto lo Grandes Maestres del Temple, empezaron a tener secretarios y ayudantes musulmanes. Comenzó la fascinación por la poesía, la astronomía, la medicina, las matemáticas, el álgebra, la física, la agronomía, la óptica, la filosofía… los templarios no dejaban de tener contacto con lo mejor de la cultura árabe en Tierra Santa y en España. Aquel respeto por los musulmanes no era compartido por los cruzados recién llegados a  aquellas tierras y de ellos, de aquellos hombres incultos y toscos, que llegaban de Occidente, surgían las acusaciones.
Una cosa llevó a la otra y el derecho musulmán empezó a sustituir los juicios de Dios que se practicaban en Europa. Los juramentos se hacían sobre textos cristianos, judíos y musulmanes, en latín, griego, árabe, o hebreo. Los cruzados se casaban con musulmanas y los hijos eran llamados «potros», los templarios tenían en sus filas, tropas auxiliares musulmanas llamadas  «turcópolos».
Este texto del emir Usama, cuando fue a visitar a Foulques de Anjou, explica la situación mejor que mil explicaciones que yo pueda dar:
«Entré en la mezquita de El-Aksa que estaba ocupada por mis amigos los templarios. Al lado había una pequeña mezquita que los franceses habían convertido en iglesia. Los templarios me habían asignado esta pequeña mezquita para mis oraciones. (…) Un día un entré en ella, glorifiqué a Alá. Estaba recogido en mis oraciones, cuando uno de los franceses se abalanzó sobre mí, me agarró y volvió mi cara hacia Oriente diciendo, ¡Es así como se reza! Un grupo de templarios se precipitaron sobre él, le aferraron y le expulsaron. Se excusaron conmigo diciendo: «Es un extranjero que ha llegado en los últimos días del país de los francos. Jamás ha visto orar a nadie que no esté de cara a Oriente» Yo respondí: «Ya he orado bastante por hoy». Salí asombrado de lo descompuesto que tenía el rostro aquel demonio, de cómo temblaba y que impresión tenía por ver a alguien rezar vuelto hacia la Kaaba».
            Este texto habla mejor que ningún otro sobre el respeto y la tolerancia del Temple con el Islam, fuera del campo de batalla. Según se van estudiando y traduciendo textos cada vez es más patente el intento del Temple de hacer las paces con la gente del Islam, de buscar esa sinarquía universal y contar con un ejército de sufís y templarios.
En España eran muy abundantes los ribats[6] , ¿Pudo ser España el lugar de origen de esa corriente islámica en el temple?  En España, justamente cuando nace el Temple, conviven en ciudades como Toledo, Córdoba, etc., las Tres Culturas. Eran los templarios que procedían de España, los que sin duda conocían la forma de orar de los musulmanes, su filosofía y religión de forma profunda. Muy seguramente el Círculo más esotérico del Temple tuviera su origen en estos templarios peninsulares que hablaban perfectamente árabe, como lengua culta y que les era propia.
Antes de la expansión del Islam, en Oriente existía una tradición caballeresca, que se llamaba Yaw an mardi, sus principios eran el auxilio a los necesitados, la compasión, la generosidad, el honor, la humildad y el sacrificio. Estos principios se adaptarían a la doctrina sufí que surgiría precisamente en al-Andalus. Esta práctica caballeresca era el cimiento fundamental de los ribats que abundaban en tierras hispanas, sus caballeros eran como monjes. El sufismo tomó de la Yaw an mardi, esa vía interior de espiritualidad, y que al exterior expresa una ética caballerosa.  Además  el sufismo bebe de fuentes cristianas por lo que se considera casi herético dentro del Islam. Bebe del cristianismo gnóstico, y la filosofía hebrea, incluso hay en él,  notas del zoroastrismo, y maniqueísmo.
Además de en España, el Temple se encontró en Siria, cara a cara con el sufismo, y el hashish. Era allí en Biblos, donde se fabricaba el papel con cáñamo, y allí se extraían harinas, aceites, y se había utilizado desde tiempos inmemoriales para prácticas terapéuticas y religiosas, desde ritos chamanicos simples a ceremonias complejas, persas y brahamanicas. Los árabes conocieron las virtudes del hashis por los escritos griegos de autores como Galeno, y ya en el siglo X, por la traducción de un libro titulado «Agricultura Nabatea» que fue escrito en arameo.  Mamad Ibn Rustum al Isirdi, escribió en el siglo XIII: «El hachis es el secreto con que el espíritu se eleva hacia los más sublimes lugares, una ascensión celestial de un espíritu libre de ataduras corporales y mundanas».
            . Los asesinos colaboraron en más de una ocasión con los templarios en Tierra Santa. Y sin duda, ellos fueron fuente de inspiración para el Temple, incluida la indumentaria.[7]
Otra facción que conocieron en Tierra Santa eran los drusos, fundados por Hakem, sexto califa fatimí de Egipto que con su consejero persa Hamza, convirtió a los drusos del Líbano.[8] Los drusos para el historiador Michel Lamy, son los herederos de los esenios, ofitas, y nazarenos. Es una secta que surge en el Líbano, que fusiona principios pertenecientes al Islam con otros que proceden del cristianismo gnóstico. Entre estos hablan del origen de la Luz y de las Tinieblas,  creados los dos por Dios.  Los drusos se dividían en iniciados y legos, sus preceptos religiosos eran muy sencillos y se basan en renegar del demonio, amar la verdad y ayudar a sus correligionarios. Sin embargo su filosofía esotérica es muy compleja y secreta y en ella encontramos que dividen a sus adeptos en los yakil o combatientes, y a los ancianos o akil. Solamente los akil tenían el privilegio de la iniciación más secreta. Dicha iniciación se llevaba a cabo tras tres duras pruebas, la primera era la del ayuno, donde el neófito después de un ayuno durísimo, era puesto ante una mesa con manjares y donde no debía sucumbir a la tentación de comer. La segunda era cabalgar tres días sin parar por el desierto sin beber agua fresca que se le presentaba en una jarra, y la tercera era pasar una noche ante una bellísima mujer a solas y no caer en la lujuria. Tras esto se le consideraba akil y podía ser iniciado. Los drusos creen en la reencarnación y el retorno de Hakem. La secta fue perseguida en Egipto pero logró sobrevivir en Siria. Se prohibió el proselitismo y se volvió endogámica y muy secreta  practicada en grupos muy cerrados, el de mayor número es el sirio, seguido del libanes, jordano e israelita, e incluso hay un pequeño grupo en América. En el drusismo hay igualdad entre el hombre y la mujer, en el matrimonio y el divorcio, así como en la iniciación. No tienen el Corán como su libro santo, sino el Libro de la Sabiduría, el cual se forma de epístolas y escritos de sus líderes. Se someten a su ley propia y no a la saria o ley musulmana. Son muy solidarios y veraces entre sí, aunque se alaba el disimulo si es por el bien del grupo. Tanto drusos, como asesinos como nosairianos, surgen del ismailismo.[9]
Otro grupo que influyo al Temple en Tierra Santa era los yezidis, otra secta de inspiración sufí.  Estos profesaban un antiguo culto kurdo reformado por  el sheik sufí Adi en el siglo XI. La cultura yezidi se extendió por Siria, Líbano e Irak. Esta secta bebió del zoroastrismo, islam, judaísmo, y su principal deidad era Melek Taus, el ángel pavorreal que no quiso por orgullo arrodillarse ante Adán y que por ello se convirtió en Lucifer. La historia de Melek Taus es la base para el Rey Pescador, que también es presa de su orgullo y vive con un sombrero adornado con plumas de pavorreal, en el castillo del Grial. La práctica de la cuerda que llevaban bajo sus ropajes los templarios pudo inspirarse en la cuerda roja y negra que llevaban al cuello los yezidis. Los yezidis tenían un culto a los ángeles, con veneración a una deidad que era representada por una espada insertó en la tierra que podría haber inspirado la espada clavada en la roca de Arturo.
Juan Vernet, autor de la obra Lo que Europa debe al Islam de España, dice lo siguiente:
«La enseñanza esotérica del ismailismo se habría realizado en torno a la exegesis de dos versículos del Corán (24, 35/35 y 23, 20/20), que habrían influido en la temática de las pinturas murales de las primitivas iglesias de los Pirineos y habría sido la causa de la infiltración de algunas ideas y arabismos en la Conte du Graal, de Chretien de Troyes y en el Parzival de Wolfram von Eschembach.»
EL GRIAL Y EL ISLAM
La herencia persa del Santo Grial llegada a través del sufismo y de ellos a los monjes templarios la encontramos en la propia estirpe del Rey Pescador, que dice en Parsifal descender de Mazadán, nombre persa ligado a Mazda (Ahura Mazda) la gran divinidad persa, también jugaría con la palabra Yazadan (dios). Otro nombre de origen persa es Parsifal, o Parsival que significa en persa «destino».
El hermano de Parsifal, Feirefiz, también es de origen persa y su padre que se llama Gamuret, podría venir de Gayomart,  el primer hombre que aparece en el Avesta. Flegetanis en persa, significa: familiarizado con las estrellas, y la palabra gohar que podría asemejarse a Grial, jugando con la castellana crial-copa, significa «piedra preciosa».
En la obra «De Escitia a Camelot»[10], los autores sostienen que el Ciclo Arturiano y del Grial, son de origen escita, fruto de migraciones de alanos que llegaron a Europa. Para  ellos no hay duda de que Parsifal es una adaptación del cantar de gesta iraní «Barzu-Name» y Monsalvat, no es otra cosa que sal-wadshe, lugar sagrado en persa. Si esto es así la gesta comenzó 1200 años a.C y terminó llegando a Toledo de manos de los árabes, y de allí pasó a Maguncia donde la conoce Wolfram von Eschembach. El cual deja claro que la estirpe de los guardianes del Grial surge de la unión de las familias de Oriente y Occidente.
Arthur Edward Waite, nos habla del Grial sumerio, una copa cuyo fragmento fue llevado a la Universidad de Pensilvania por el doctor Waddell, fue descubierto en el más antiguo templo del sol en Mesopotamia, donde lo escondió el rey Udu de Kish, el «rey de la vasija escondida», este era bisnieto del primer rey sumerio Dur, que robó el cáliz a los aborígenes caldeos que adoraban a la serpiente cuando sustituyó el culto serpentino por el solar. Tras sustraerlo grabó su genealogía en la vasija.
Otro de estos cálices orientales es el de Jami-Jamshid, o copa de Jamshid encontrado por el mítico rey persa Jamshid, el cual estaba hecho de turquesa y contenía el néctar de la vida, podía revelar el futuro y transformar al ser humano en inmortal. Este rey debió vivir hace 20.000 años, según la leyenda.
La piedra del cielo de la que habla Wolfram von Eschembach hace referencia al elixir alquímico de los sufíes, aparte de la esmeralda de Lucifer.
Del Grial, se dice que reside en un templo octogonal, y el ocho en el islam, es un número alquímico que representa la iluminación, y la unión de la Tierra y el Cielo y está representado en el cubo y en la Kaaba, en la que Shah incorporó en su estructura 31 hileras de piedra y madera, para añadir después dos más que simbolizan la Tierra y el Cielo. De este modo eran 33, el número de la iluminación.
Una de las leyendas islámicas más interesantes es la que habla de que el Paraíso podía estar en otra dimensión.
Los musulmanes además del cubo de la Kaaba, tienen otro octágono sagrado y ese es la even ha´shettiya o el Domo de la Roca, la «piedra fundamental». En esa roca Abraham hizo el intento del sacrificio de Isaac y es el lugar donde Mahoma ascendió a los cielos. Este lugar perteneció al Temple, los cuales fueron iniciados por los sufíes en sus claves. Según ellos este lugar es el centro espiritual de la Tierra, es el axis mundi por excelencia, es una escalera para trascender a la divinidad y este lugar fue utilizado por Salomón como piedra fundacional del Templo. El valor alquímico de este lugar como lugar de la polaridad universal fue conocido por el califa Abd al-Malik que construyó el Domo octogonal para intensificar su poder. Los monjes sufíes que iniciaron a los templarios en los misterios de los colores y símbolos del Domo, pertenecían a la logia constructora llamada Al-banna[11], tras ser iniciados por ellos, los templarios construyeron templos octogonales en determinados lugares. Esta logia también les habló de al-Khadir el Rey del Mundo, el Hombre Verde, el rey sacerdote Melquisedec. A la experiencia del Khadir se llegaba a través del hashis y ya en su momento Juan G. Atienza, relacionó como posible uso de las linternas de los muertos de algunos templos octogonales del Temple, como lugares de iniciación de inspiración islámica. Tras el enigma del Khadir, se haya la palabra  Khadar, palmera. La palmera simboliza la Baraka o fuerza vital para los árabes y esa misma raíz «khdr», está relacionada con el khudrat, el mar, o el agua de la vida.
6Según el sufí Idries Shah, la noble Orden de la Jarretera era una copia de la Orden de San Khadir, de Oriente Medio, en su manifestación como Akhadar, el espíritu de la caballería. Para Shah, no había duda, la Orden de Khadir, fue la Orden de los Guardianes del Santo Grial que supervisaron los sufíes, que dividían cada grupo en 13 participantes, llamados halkas. La Cruz roja con la estrella de ocho puntas, de la Orden de la Jarretera copió incluso este emblema de la Orden Khadir.
El Khadir, era el iniciador, como encarnación de la fuerza vital y guardaba el secreto del despertar de la kundalini.
Uno de sus epítetos, era el de «Señor de los Dos Ríos», Khadir es el señor de la tierra donde dos arroyos de agua se unifican y producen el elixir alquímico «andrógino». En el cuerpo humano el Khadir, simboliza el poder kundalini, la energía que asciende por nuestra columna a través de las dos serpientes o corrientes representadas en el caduceo.
Fue por el contacto de los sufíes con los maestros hindúes, que conocieron el tantra y quizás en Oriente pudieron llegar a conocer el texto que Epifanio cita como las Grandes cuestiones de Maria, donde se decía que Jesús y María practicaban el tantra.
La transmisión de la Baraka, se podía hacer por el tacto, mantra, un beso o pensando en ello. Los sufíes pudieron transmitir la Baraka (kundalini) en un agua bendecida o pan bendecido y quizás del secreto de esta transmisión surgió la leyenda negra de los besos templarios que no eran otra forma de abrir los chacras a los neófitos. Una vez que la kundalini hubiera ascendido el templario era un Grial humano

EL GRIAL EN TOLEDO
Ni Wolfram, ni Chretién de Troyes ni Roberto de Borón pretenden que su relato sea original, afirman no haber inventado nada sino haber transcrito fielmente lo que se encontraba en «un Libro»: . «El Grial es el signo de este Misterio transmitido en secreto desde la profundidad de las edades»; así, entendemos que no se refieren a una autoridad particular sino más bien a una enseñanza única y transmitida por todas las Tradiciones reveladas, las tres herederas de la gran tradición abrahámica.
«Kyot, el conocidísimo maestro, encontró en Toledo y entre unos manuscritos abandonados, la materia de esta aventura anotada en escritura árabe...donde se cuenta que un pagano (árabe) llamado Flegetanis adquirió un gran renombre por su saber. Este gran físico (sabio en ciencias cosmológicas) era del linaje de Salomón: sus padres pertenecían a una familia de Israel, en tiempos remotos... Él es quien escribió la aventura del Grial. Flegetanis había nacido de padre árabe... Examinando constelaciones descubrió profundos misterios de los que sólo hablaba temblando. Decía que existía un objeto llamado Grial. Leyó claramente su nombre en las estrellas. Un coro de ángeles lo había depositado sobre la tierra y, luego, voló más allá de los astros... Desde entonces, su cuidado correspondía a unos hombres convertidos en cristianos por el bautismo y tan puros como ángeles. Los llamados a custodiar el Grial siempre eran hombres de gran mérito. Así se expresó Flegetanis. Entonces, Kyot, el sabio maestro, buscó en los libros latinos dónde podía haber vivido un pueblo lo bastante puro y tendido hacia una vida de renuncia como para convertirse en el Guardián del Grial. Leyó las crónicas de los reinos de Bretaña, Francia, Irlanda y muchos otros más hasta encontrar lo que buscaba en Anjou...»
De padre árabe, y del linaje de Salomón, nos habla de su filiación de sabiduría profética, es decir esotérica, ya que el sabio Salomón, es venerado en el Islam como gran profeta, y su esoterismo le considera el prototipo de una vía espiritual vinculada a las ciencias del orden cósmico, las que estudia un «físico», tal y como explica el texto de Eschenbach. Salomón es el constructor del Templo, al que se vinculan los constructores y los milites Templi Salomonis, los templarios. Son ya muchos historiadores los que hablan que detrás de Flegetanis, se halla un libro árabe, Felek-Thâni. Este libro oculta una enseñanza secreta, vinculada a la «esfera segunda» o «segundo cielo planetario», a la que acceden los Abdâl (solitarios) Los Abdâl, decía Ibn Arabí, son sólo siete. Por ellos Alláh vela sobre los siete climas terrestres, a los que corresponde un cielo planetario. La segunda esfera es Mercurio, y el Polo de este cielo es Aísa (Jesucristo). El Bâdal que gobierna esta esfera posee el don de escribir, pues del cielo de Mercurio (al-Kâtib) es de donde le vienen la inspiración a los predicadores y los escritores, mientras que los poetas la obtienen de las influencias espirituales de Venus (Zahrah). Los Abdâl, son conocedores de lo que Alláh ha puesto en los planetas como orden de las cosas y secretos, a saber, en sus movimientos y sus posiciones en las moradas celestes.[12]
Felek-Thâni, cuyo autor se nos dice que era profeta, astrónomo y de orientación crística, estaba particularmente inclinado al Toro, uno de las Cuatro Criaturas Vivientes que soportan el Trono de Dios, o pilares del mundo. Es decir que su conocimiento descansa sobre el corazón de Aísa. Ibn Arabí, habla de «Quien hizo descender las Sabidurías a los Corazones de los Verbos, es decir los Profetas, que son como Piedras Celestes que llevan las huellas de la Realeza Divina, y que han descendido para ser engastadas en la condición humana y señalar los ciclos correspondientes. La «lapis exilit» la piedra en exilio de la que habla el Parsifal, vista desde los textos de Ibn Arabí, sería «el Sello de la Santidad Universal» (Khatmu´l –wilayâti´l-ammah) y que no es otro que Aísa, Jesús. La piedra cuyo nombre leyó Flegetanis, en las estrellas.
Esta Piedra es custodiada por una Caballería celeste, desconocida para Occidente aunque fuera cristiana, cuyos lazos esotéricos con el Islam, se gestan con el viaje de Kyot a Toledo. Y es curioso que aunque Wolfram von Eschenbach, cite a los personajes con nombres en francés, los lugares que cita reconocibles en el poema están en la Península.
En Titurel, Wolfram, nos habla de que es un antepasado de Parsifal que es originario de Asia, y que se convierte al cristianismo, y que durante el reinado de Vespasiano se establece en el noreste de España.
            Pero retomemos Toledo y  uno de los lugares vinculados al Temple, la Iglesia de San Miguel, que fue el lugar de una antigua mezquita. Allí en un octágono radiante según dicen los mejores especialistas en radiestesia, tenemos un octágono y una pila bautismal… quien sabe quizás sea la copa griálica.






[1] GARCÍA ATIENZA, Juan, La meta secreta de los templarios, Ediciones Martínez Roca, Barcelona, 2000, pp. 12 y ss.
[2] Por tres veces el Corán, libro sagrado de los musulmanes, cita a los “sabeos”, junto a judíos y cristianos, como monoteístas protegidos por la tolerancia divina y merecedora de salvación. ¿Quiénes son estos “sabeos”? Se le puede inscribir como “gnósticos” orientalizantes, pero también asociarlos a la historia emocionante de la antigua ciudad de Harrán, en el norte de Mesopotamia, muy cerca de la actual Mossul. Entregada sin resistencia en los primeros años de la conquista árabe, sólo setenta años más tarde se construyó en su recinto una mezquita y dos siglos después de la Hégira sus habitantes seguían sin islamizar, fieles a sus propios cultos y costumbres. Pero, ¿en qué creían, a qué rendían culto los “sabeos” de Harrán? El llamado “Heródoto de los árabes”, el historiador Abul-Hassan-al-Mas´udi, nacido en el año 871, los llama “falasifa” o, lo que es lo mismo, “filósofos” y recuerda que habían erigido templos en honor de “las sustancias intelectuales” (el Templo de la Causa Primera y el Templo de la Razón, entre otros) y que en el frontispicio del edificio donde se reunían figuraba en siriaco una frase de Platón. Esta curiosa etnia filosófica, residuo de la helenización mestiza de Mesopotamia. La culta minoría de Harrán jugó un papel decisivo en esa labor de traducción y aclimatación de la filosofía griega que luego centralizaría al-Ma´mun en la Escuela de la Sabiduría de Bagdad. Pero su intervención no fue la de un simple estibador de conocimientos ajenos. Abed Yabri insiste en la fractura geográfica y política entre dos escuelas o modelos desigualmente fecundos: uno “oriental” que, rompiendo con el racionalismo original de Al-Kindi y Al-Farabi, acabaría imponiendo con Avicena un pensamiento “espiritualista y gnóstico”, de inspiración harraní y persa; y otro “occidental”, localizado en Al-Andalus, que abriría el camino para el desarrollo de la ciencia con independencia de la religión y que, tras Abentufail y Avenpace, encontraría su expresión más estructurada y completa en Averroes. La conclusión de Abed Yabri no puede ser más provocativa: “Después de Averroes, y tras haber sido introducido el momento aviceniano en el islam por Algazel y precisamente por habernos aferrado a él, los árabes nos hemos condenado a vivir fuera de la historia, mientras que los europeos se aplicaban a vivir la historia justamente por haber tomado de nosotros el averroísmo y haber vivido ese momento”.
[3] ALMAZÁN DE GRACIA, Ángel, Esoterismo Templario, Ediciones Sotabur, Soria, 2003, pp. 48 y ss.
[4] FRANZIUS, Enno, The History of the Orden of Assassins, Funk and Wagnalis, Nueva York, 1969.
[5] GUENON, René, Discurso sobre la Iniciación, encontrado en Internet.
[6] El ribat, dice Alain Demuger: “es un centro militar y religioso, fortificado, instalado en las fronteras del mundo musulmán. El servicio es voluntario y temporal, constituye un acto de ascesis y se considera como un aspecto del deber de la djihad. Los ribats eran numerosos en España. (…) ¿Se produjo una difusión de las características del ribat durante a formación de las órdenes militares y especialmente durante la aparición del Temple en España?”
[7] WASSERMAN, James, The Templars and the Assassins: the Militia of Heaven, Inner Traditions, Rochester, 2001.
[8] En 1925, una rebelión de drusos en Damasco provocó que Francia evacuara la ciudad.
[9] MAILLO SALGADO, Felipe, Vocabularios de Historía árabe e islámica, Ediciones Akal, Madrid, 1996.
[10] LITTLETON and MALCOR, From Scythia to Camelot, Garland, Nueva York, 1994
[11] SHAH Idries, The Sufís, Anchor Books, Nueva York, 1964.
[12] IBN ARABI, Muhyddin, Los engarces de la sabiduría,