viernes, 2 de enero de 2015

La flota templaria y los templarios de Irlanda I parte


La autora en unas ruinas templarias en Wexford (Irlanda)


En Inglaterra, e Irlanda se tiene por aceptado que cualquier toponimia que incluya la palabra "temple", tiene detras una propiedad templaria: Así tenemos Temple Street en Dublín, el Temple Fortune de Londres, Templetown, Templetombe...

Así que aunque no se sabe a ciencia cierta, tenemos la certeza de que en el sur de Inglaterra, Escocia y el sur de Irlanda, la presencia templaria fue bastante fuerte.

Ciudades como Baldock, ( deriva de Bagdad) en el Reino Unido y Bristol, fueron pertenencias templarias. Bristol era uno de los puertos importantes de la Orden y traficaban con regularidad con La Rochelle. Desde el norte de España, Bristol y La Rochelle, había un comercio continuo de lana, una de las principales fuentes de ingresos de la Orden. Barcos como La Templere y Le Buscard, hacían estas rutas asiduidamente.  La otra fuente de ingresos fue el transporte de peregrinos tanto a Tierra Santa como a Santiago por vía marítima.

En Irlanda, la red de propiedades templarias es conocida aunque no está muy bien documentada.


Sabemos que como minimo hubo seis preceptorías, una en Dublín, otras dos en los condados de Waterford y Wexford. Pero al igual que en Inglaterra, había numerosos feudos, granjas, castillos e iglesias que les pertenecieron. La preceptoría de Kilsaren en el condado de Louth, era propietaria de doce iglesias y recolectaba diezmos de otras ocho.
Iglesia templaria en Templetown. EL recuerdo del Temple está muy vivo en la zona


Tenemos un feudo llamado Temple House en Sligo. Y estas propiedades al suroeste de Irlanda son de vital importancia.

Pub tradicional irlandes, situado en una granja templaria cercana a un puerto del Condado de Westford, en Templetown.

Sabemos que hay documentación de que en el año 1309, los inquisidores papales, llegaron a Inglaterra e Irlanda, y que los templarios arrestados fueron conducidos a Londres, York y Lincoln para ser interrogados, y el rey Eduardo mandó una misiva, pidiendo que aquellos que no fueran arrestados, fueran conducidos a los castillos de Dublín y Edimburgo. Por lo que parece que había muchos templarios en esas tierras sin identificar y que eran conocidos del rey. Los correos papales durante meses y meses pidieron que se les entregaran y el rey hizo caso omiso. Más bien al contrario mandó una misiva  a los castillos para que los templarios pudieran seguir entrando y saliendo de ambas fortalezas.

El primer templario que bajo tortura confesó en tierras inglesas, fue Stephen  de Stapelbrugge, que dijo que en la ceremonia de iniciación había reconocido que Jesús no era el verdadero Dios, sino sólo un hombre. El siguiente fue John Stoke, que había sido el tesorero de Londres. Este en la primera ronda de torturas negó todo, pero en la segunda ronda confesó que el gran maestre le había ordenado que creyese en "el gran Dios omnipotente, que creó el cielo y la tierra y no en la Crucifixión". Esto ni siquiera es cátaro como algunos afirman, pues para ellos el dios creador era malvado.

La Inquisición no perdió el tiempo para dar a conocer ambas confesiones e ir a por todos. Pero era demasiado tarde, como veremos a continuación.


Cuando por fin el rey Eduardo no tuvo más remedio que entregar templarios, estos "eran tan mayores y enfermizos que no podían tenerse en pie", es decir los jóvenes y fuertes fueron dejados en libertad, para que huyeran. Se sabía que en algunas preceptorías del temple en Inglaterra, había leprosos en "casas de reposo" y "jubilados".

Según las crónicas medievales, en la época medieval había miles de templarios en Europa, que movían a miles de sargentos, soldadesca, burocratas, administradores, empleados, sirvientes, artesanos, albañiles, y siervos de gleba y no hay registro alguno de ellos.


Tumba templaria en Kilclogan (Templetown) en el Condado de Wesford. Se puede ver una espada templaria y en la base el simbolo Agnus Dei.

Tampoco sabemos nada del número exacto de barcos de la flota templaria, pero por la cantidad de puertos que poseían era bastante importante tanto en flota naval como en mercante. Esta flora operaba en el Mediterráneo y Atlántico. Nos han quedado algunos documentos con sellos oficiales navales del Temple, referencias a a puertos y barcos, cuentos y leyendas. Pero datos exactos y fiables no nos llegó nada, ni de su capital, ni de nada.

Así que como minimo pudo haber en Inglaterra entre cien y doscientos templarios, libres  con gran experiencia militar y bien entrenados contra soldados aficionados. La apatía con la que Eduardo II, luchó contra los "templarios herejes" fue seguida en Escocia e Irlanda. En Irlanda entre 60 u 80 hombres caminaban libres. Es más, el maestre de Irlanda fue puesto en libertad bajo fianza, al igual que sus subordinados.

Cuando se registró la casa principal de Clontarf, sólo se encontraron tres espadas, y una de ellas estaba rota. En Kilcloggan, sólo había dos lanzas y un casco... así que esto apunta a que el grueso de los templarios irlandeses estaban libres y bien armados.

En 1309, Eduardo tiene que detener al maestre de Escocia,  Walter de Clifton, pero no puede exigir demasiado pues la mayor parte de aquellas tierras ya está en manos del rey Bruce, y este luchaba por la libertad de Escocia y encima había sido excomulgado por el Papa, como para ponerse a perseguir templarios, más bien les dió acogida en su ejército. La  pregunta no es saber si los templarios de Irlanda e Inglaterra buscaron refugio en Escocia sino cuantos fueron los que se refugiaron allí.

La flota del temple transportó a más de 6.000 peregrinos a Tierra Santa desde los puertos de España, Francia e Italia, eran sus barcos los favoritos de peregrinos pues iban escoltados por una escolta de galeras armadas y se podía confiar en que la Orden no los vendería como esclavos comó se hacía en otros transportes. Además el viaje era más barato pues estaba exento de tasas aduaneros en sus puertos. Los barcos del temple nunca iban vaciós llevaban tejidos,especias, tinturas, sedas, porcelana, y cristales y tenían su licecia propia para exportar lana por todo el mundo conocido. Era tan activa esa flota que en 1234  los armadores de Marsella, intentaron prohibir su presencia en sus puertos. Lograron limitar sus envíos a un barco anual. De ahí que puertos como  Collioure, Barcelona , Valencia, o Mallorca, cobraran más importancia.

 En otoño la costa de Aberdeen e Inverness, o el mar del norte era peligrosa; una llegada masiva de templarios a la Península habría sido recogida en las Crónicas. Así que seguramente se dirigieron a los puertos de Irlanda, y desde allí tierra adentro llegarían a Escocia, por la ruta que unía Londonderry a Kyntire en Escocia. 

El historiador irlandes Addison, en "The History of the Knights Templars", escribió:

"Muchos templarios continuaban en libertad, habiendo conseguido huir de sus perseguidores eliminando por completo las marcas de su antigua profesión y protegiéndose en las zonas montañosas y yermas de Gales, Escocia e Irlanda".

Balymote Castle, (Irlanda).


Esto podría ayudar a creer en la Carta de Larmenius y que esta es una copia de un documento del siglo XIV, pues bien verdadera o no dice lo siguiente:

"Yo, por último... diré y ordenaré que los templarios escoceses desertores de la orden, sean maldecidos como anatema":

Si es verdadera la Carta de Larmenius, nos dice que aún había esperanza de reconstruir la Orden pero si es falsa, y es del siglo XVIII o XIX nos habla de una animadversión a la masonería de la Estricta Observancia que nació en Escocia por ser esta rama la que verdaderamente descendía del tronco templario.

Hace cinco años tuve la inmensa suerte de recorrer esos lugares templarios en Irlanda. El respeto, y amor a la tradición templaria y masonica está en estos lugares a flor de piel.

Holy Cross en la Abadía de Sligo (Irlanda).