jueves, 10 de septiembre de 2015

De cataros, fieles del amor , templarios, trovadores y sufis.


Guillermo IX , conde de Poitiers y Duque de Aquitania, es el primer trovador cuyo nombre conocemos. Este caballero y poeta estuvo en las Cruzadas, luchando en Tierra Santa y también estuvo presente en la Cruzada Ibérica, en las tierras de al-Andalus.

Tanto en ultramar como en la Península acabó teniendo contacto con la cultura árabe y el esoterismo musulmán en sus diferentes corrientes, incluyendo el sufismo.  Sufismo como escuela heterodoxa que a través del Amor y el misticismo pretende llegar a Dios. Fue este personaje quien puso los cimientos de la trovadoresca y la poesía provenzal. La vida de este caballero a la vuelta de la guerra se divide en días componiendo poemas  y noches de tertulias con doctos maestros musulmanes, particularmente con los místicos sufies de origen andalusí. Los versos de estos maestros hablan de una dama ideal, de deseo, embriaguez, amor y regocijo en la unión con ella. Celebran la sensualidad, los placeres de la vida, la belleza, el amor...e incluso hablan del vino. ¿Qué sucede aquí? ¿Como hombres fieles al Islam, que llevan vidas ascéticas, hablan y componen versos donde exaltan los encantos femeninos?

La respuesta es que ese afecto amoroso es una herramienta para su elevación espiritual, al igual que la danza de los derviches que aceleran el ritmo hasta llegar a un arrebato que les induce a estados alterados de conciencia que desembocan en trances místicos. No olvidemos que esos derviches son también una rama del sufismo.

El lenguaje figurado y alegórico de los sufis es como la poesía mística española de personajes como San Juan de la Cruz o Santa Teresa que además de que beben de sus raíces judías y moriscas, interpretan a su manera el Cantar de los Cantares, donde Salomón juega con esa metáfora de la mujer como alma, que busca la unión con el amado, que es Dios. Y es que tanto la poesía provenzal, como nuestra poesía mística bebieron de esas fuentes sufis de al-Andalus.

Entre los escritos que consultaban los sufis, estaban los textos de Platón, elementos avesticos de Irán... trovadores cataros y sufis tenían en común, la transmisión de conceptos heterodoxos a través de algo inocuo como era un poema de amor. Los versos de unos y otros hacen referencia a la alquimia espiritual.

Denis de Rougemont, dice que la influencia sufi está más que probada, y el camino que la lleva desde España a Francia en el siglo IX y X. Ernest Scott, va más allá y dice que es una acción verdaderamente planificada para influir en Occidente, basándose en el mito del encuentro entre los maestros del esoterismo de Occidente (el Temple) y Oriente (Sufis). De esta forma nació una escuela legendaria de sabiduría que aún hoy se sigue buscando  y que de existir ha permanecido oculta a los profanos.

La denominada operación sufí, gestada a dúo con el Temple, en la búsqueda de la reunificación de las Tres Religiones, con un ejercito sufi-templario, y un rey que pudiera ser reconocido por las tres religiones, tendría la poesía trovadoresca en Francia y España, y los Fieles del Amor, con Dante a la cabeza, como representante más conocido. La alquimia fue sin duda una herramienta para esta cadena de conocimiento y transmisión de Oriente y Occidente. Así es como Fulcanelli, en su obra El misterio de las catedrales, interpreta los poemas de amor como un verdadero lenguaje en clave, que habla de las diferentes operaciones alquímicas. Y así es como se habla de esa corriente templaria-sufi que  combina simbolos que preservan la tradicion catara del Languedoc.

No es tan descabellado esa relación cataros-sufis-templarios, no podemos olvidar que el sufismo bebía de esas tradiciones avésticas dualistas que inspiraron a Mani, la doctrina maniquea de la que bebía el catarismo, así que no es imposible ese encuentro gozoso entre ellos a espaldas de Roma. Cataros y sufis creían en una verdad universal revelada a través de diferentes maestros y la existencia de un Dios único.  Todos ellos creían que el amor era la forma de llegar a Dios. La cuna del catarismo nace en Oriente Próximo de allí pasa a Bulgaria, hasta que los adeptos bogomilos se asientan en el Languedoc.

Asin Palacios, ya demostró la influencia del sufismo en Dante y los Fieles del Amor pero a la vez a través de los cataros que huían y se aposentaron en la corte de Alfonso X el Sabio  en Toledo, como Guirard Requier, que el maniqueismo cataro también influyó en la poesia española y andalusí. 

No podemos olvidar que los poemas "trovadorescos", sobre el Grial, están compuestos en esta línea. Pero del Grial, ya seguiremos hablando otro día.




miércoles, 9 de septiembre de 2015

El simbolismo de la puerta...

Puerta de los Leones en Hatusa
Siempre me han fascinado las puertas y sus aldabas. De pequeña imaginaba su sonido y como estas puertas al tocar su aldaba,  te ponían en contacto con un Reino Mágico. Por ellas  entraba en un encantamiento, la puertas se volvían doradas y encontraba al Príncipe Durmiente, mi versión infantil y libre, de la Bella Durmiente.  Es algo superior a mi.  Hoy estaba repasando el paseo temático que estrenaré el sábado sobre Tulaytulah (Toledo islámico) cuando empecé a mirar las puertas de la ciudad y decidí hacer este post. No vamos a encontrar un Príncipe Mágico pero si un poco de la sabiduría arquetipica que encierran las puertas.

Para entender lo que representa la puerta, hay que tener claro que  es un lugar de tránsito, de ahí que su simbolismo  se centre  en ese paso, o unión de diferentes mundos, estados o situaciones diferentes.

La Luz y la Oscuridad, la Vida y la Muerte, la Ignorancia y la Sabiduría. la Culpa y el Perdón, el Cielo y el Infierno, el Tesoro y la Necesidad,... La puerta siempre nos introduce al viaje, al Misterio. Es un símbolo dinámico que nos invita a traspasarla, es la invitación al viaje hacia el más allá. Es la invitación para penetrar en lo sagrado y dejar atrás lo profano. Y así tenemos las portadas románicas, las catedrales góticas, las puertas de mezquitas, templos hindúes, ciudades khmers, o los torii japoneses.

En el Antiguo Egipto, la puerta simbolizaba el concepto de aht, el horizonte, la montaña luminosa de Oriente, por donde sale el Sol, ese instante fascinante del amanecer donde se encuentran ambos mundos. La puerta simbolizaba el transito de este mundo al otro, de ahí que hallemos representadas puertas en las tumbas.El Libro de las puertas es un texto sagrado del Antiguo Egipto datado en la época del Imperio Nuevo. Narra el viaje del espíritu de un difunto en el otro mundo, y está relacionado con la marcha del Sol, aunque transcurre durante las horas nocturnas, en la Duat. El espíritu requiere pasar una serie de "puertas" en diferentes etapas del viaje. Cada puerta se asocia a una diosa diferente, y requiere que el difunto reconozca el carácter específico de cada deidad. El texto da a entender que algunas personas pasarán incólumes, mientras que otras sufrirán tormento en un lago de fuego.

Tumba etrusca del Baron.
Este mismo sentido lo encontraremos en las tumbas etruscas, donde a través de ellas se accedía al otro mundo y en algunas urnas cinerarias tenemos al difunto representado en el umbral de la puerta, las puertas misteriosas de algunos templos de Malta. Cerradas, abiertas o entreabiertas aparecen las puertas en los sueños y las creaciones de los hombres.

La puerta siempre reviste el valor de adquisición de un don para el héroe, el iniciado, el guerrero, posesión espiritual o material. Puertas de palacios, fortalezas y ciudades, tendrían ese significado y en algunas como es Toledo, incluso un doble significado.

Es tal el poder de lo que protege la puerta que desde siempre se han protegido con leones, dioses, grifos,manos de fatima, virgenes o cristos. 

En la simbología espiritual tenemos la frase de Jesús, "Yo soy la Puerta", que alude a ese estado espiritual en el que él iniciaba a sus seguidores.

Se cuenta que en las ciudades chinas había una puerta en cada punto cardinal según el feng shui, cada una de estas puertas expulsaba las malas influencias, se acogían a las buenas,  se recibía a los huéspedes, y miraban a cada región imperial. En las cuatro puertas de Angkor, tenemos algo similar, son el acceso a las cuatro direcciones de aquel axis mundi oriental. Las puertas del templo cristiano te invitan a que traspases el umbral que te llevan a la cella, donde se manifiesta la divinidad.

Siempre la puerta del templo o la caverna, es un paso de la Tierra al Cielo y se hace a través de la Puerta del Sol que simboliza la salida del Cosmos, es el agujero por donde pasa el axis mundi, la cúspide de la cabeza, es el agujero por donde a de pasar el camello por la aguja.

Portada románica
Los guardianes de las puertas, hacen referencia a la iniciación que sufrirá el neófito, una vez traspase el portal del Templo. Y así encontramos al dios Jano, que guarda las llaves de las puertas solsticiales y es el dios de la iniciación a los misterios. El es el señor del ciclo anual, que guarda las puertas del ianua coeli, ianua inferni. 

Ya en la tradición judeo-cristiana , la puerta cobra un papel muy importante, porque es la que da el acceso a la Revelación y en ella se reflejan las armonías del Universo y así encontramos las puertas del cielo y del infierno o del perdón, en las catedrales dándole la bienvenida al peregrino. Y el regreso de Cristo se anuncia con la frase "El Hijo del Hombre está a la puerta",  o en la frase "mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo".

Puerta de una vivienda de Zanzibar. 
En Zanzibar, lo más importante de una casa durante siglos fue la puerta, tal es así que antes se construía la puerta que la vivienda y era lo más rico del edificio y ostentoso. En el transcurrir del tiempo hubo un verdadero expolio de esas joyas artesanas.

Y así llegamos al simbolismo sufi de la puerta, 


En "El sentido de la Unidad. La tradición sufí en la arquitectura persa", libro que me recomendó en la carrera Miguel Cortés, para la realización de un trabajo y cuyos autores son  Ardalan y Bakhtiar explican que: "tanto la puerta de una ciudad como el capítulo de un libro, conocidos ambos como bâb, son el fin o el comienzo de un viaje. Independientemente de su escala, este paso fluido, de significado simbólico, puede extenderse a una "boca" o a un paso de montaña, donde los bajorrelieves anuncian la entrada a un "lugar" distinto".  La riqueza simbólica,  de la puerta y sus sonidos aparecen con frecuencia en la obra del poeta y místico persa Mevlânâ Rûmî. Decía este maestro sufi:

"Puro es el Constructor que en el mundo invisible erige castillos de palabras y charla seductora. Has de saber que el habla es el sonido de la puerta del palacio del misterio: considera si es de apertura o de cierre. El sonido de la puerta es perceptible pero la propia puerta está más allá de la percepción: ves el sonido pero la puerta no la ves".

Y ahora caminante que vienes a esta ciudad de Toledo que yo te muestro, ¿escuchas el sonido de sus puertas?


Agradecimiento: Nahid Sultana Thiti, y algunas imagenes.


jueves, 3 de septiembre de 2015

El enigma templario del Ave Fénix - AVE PHOENICE ( Fenicia, la realeza, la púrpura y la palmera)


Dedicado a la Virgen del Águila o del Fénix... y a su consuelo

"Habita esta selva, estos bosques sagrados, el ave fénix, sola y única que vive saliendo rehecha de su propia muerte". 

De Ave Phoenice.


El ave fénix es mucho más que un mito poético, o una leyenda para contar a los niños. El arquetipo que se oculta en la mitología del Ave Fénix, está en lo más profundo del subconsciente colectivo, y fue esencial para que un pueblo desarrollara sus potencialidades. La mitología es un camino iniciatico que contiene las claves de la evolución del alma humana, para que pasen de potencia al acto. El Ave Fénix, encierra la mitología de más alto contenido iniciatico, en su mito universal que nació en la tradición del Antiguo Egipto, aunque se manifestó de forma similar en la India, China y otros puntos del planeta. 



En la crisis cultural de Occidente, ese ave que renace de sus cenizas es más necesaria que nunca. De ahí que esté cobrando fuerza en el imaginario colectivo. Es volver la mirada a nuestras raices más profundas para coger fuerzas y de nuevo volar.


Tácito decía que, solo por sus plumas, el Fénix puede distinguirse fácilmente de cualquier otra ave. Lactancio le atribuía un color rojo azafrán con un pico de aspecto similar a una gema o formado por piedras preciosas. Las plumas muestran irisaciones blancas, verde esmeralda y marfil. Igualmente, todos describen las garras como enormes y rojas.



 El autor latino Aquiles Tacio nos explicó que el Fénix se precia de tener al Sol por señor y Lactancio en el famoso poema "De ave Phoenice", afirma que tiene por corona los rayos del astro rey. Claudiano percibe en sus ojos, lo que describe como "brillo misterioso" y  el propio Lactancio lo compara a "jacintos azules de gran fulgor". 



 Se dice que el Ave Fénix, cuando se mueve muestra su gran dignidad y altivez. Ezequiel, el profeta judío, explicaba en la Biblia  que su andar es "altivo como un toro y ágil, como si el cuerpo no le pesara".


LLama la atención que el Ave  Fénix es androgino, es macho y hembra a la vez. Plinio afirma sin dudarlo que "un dios le concedió renacer de sí mismo sin lazos que aten a Venus". El canto del Ave Fénix, se asemeja al del mejor ruiseñor en el Paraiso. En las auroras, espera en lo alto de la copa del árbol sagrado, mirando hacia el Este, el lugar donde nace el Sol; cuando despuntan los primeros rayos entona un canto que hace palidecer al del gallo.

Los distintos autores nunca se pusieron de acuerdo sobre donde habita esta ave. Para Tácito y Heródoto su lugar de residencia era Arabia, para Arístides y Ausonio, la India. Los poetas Ovidio y Marcial la sitúan en Asiria y Lactancio, que siempre fue tan exacto para ciertos datos, se limita aquí a indicar un vago "Oriente".


El Fénix muere y resucita en Heliopolis, "la ciudad del Sol", pero seguramente no es la ciudad egipcia que conocemos si no que simboliza algo así como el Paraiso judeo-cristiano. Pues se dice que en aquel país no existe el dolor, ni el mal.



Los campos eliseos son el lugar del Ave Fénix, para los griegos, para ellos no hay duda gracia a la ascesis heroicay a la "prueba iniciática" el hombre  tiene la posibilidad de reintegrarse en la edad primordial, la Edad de Oro. Quienes lo consiguen tienen en el Elíseo su morada. Y sobre ellos, eternamente, revolotea el Fénix.


El secreto del Ave Fénix, es que  renace en virtud de su muerte; cuando se siente anciano recoge plantas aromáticas y crea un nido en el que muere; de sus restos nace una especie de gusano que es el germen de la nueva ave. Una vez adulta, vuela a Heliópolis desde las tierras de Arabia. Resulta evidente que el eje central es la  "muerte-renacimiento" que remite a los cimientos de todo sistema iniciático: para que una ceremonia de iniciación produzca efecto, el "hombre viejo" debe morir y, en su lugar, debe aparecer un nuevo alumbrado, un hombre renacido, un "hombre nuevo". 



En el proceso iniciático, como en la vida del Fénix, existe un antes y un después de la muerte simbólica. Un antes donde el viejo hombre ha agotado  sus posibilidades,  ha llegado a un ocaso y una verdadera crisis existencial; en el "después" todo se renueva y torna joven y vivo. Se hace la compresión de la vida y sus misterios.



Ovidio, decía que la edad del Fénix es de 500 años,  cumplida esta edad se encierra en su nido situado en lo alto de una palmera, confeccionado con ramas aromáticas (casia, nardo, cinamono, mirra) y muere en medio de éstas derramando sobre sí mismo "la fuerza genital".

 Estos matices poéticos  profundizan en los significados simbólicos y claves  de la iniciación solar del Fénix: muerte-resurrección, solaridad, paraíso...

La tradición esoterica dice que la palabra fénix, procede de la palabra griega "phoenix", que alude  a los nativos de Fenicia, al color púrpura y a la palmera.  De Fenicia, surgieron los obreros del Templo de Salomón, es la tierra del este por donde sale el Sol, es la tierra de la magia; el color púrpura es el color de Zeus y de los dioses del Olimpo, y la palmera, por su parte, es el árbol sagrado de Oriente gracias a su forma vertical que luego se abre, desparramando sus ramas como si fueran rayos del Sol. 

Los templarios supieron de la profundidad de este arquetipo  y lo , incluyeron en la iniciación de su círculo interno y secreto. Muy seguramente fueron los sufis de al-Andalus, Persia y Siria quienes les iniciaron en los secretos ocultos del Fénix.

Algunas capillas templarias con forma circular poseen una bóveda sostenida por una columna central llamada  Palmera de la Vida. Allí los iniciados sufis y los templarios situaban un pequeño habitáculo en el interior del cual meditaban en soledad antes y después de su iniciación. Desde aquí recomiendo profundizar en monumentos como San Baudelio de Berlanga (Soria) que ya tocamos en este y otros blogs, o en obras de Ángel Almazan o articulos (1)


Fenicia, la palmera y el color púrpura, indicaban la iniciación solar, heroica, la ascesis, la dignidad regia  remitiendo en su conjunto al concepto de iniciación, en el grado más alto. También hablamos de la alquimia espiritual, el androgino que surge tras la diferentes fases.



La tradición iniciatica, la cadena inmortal y secreta pasó de los egipcios a los griegos y de ahí al mundo latino. Cuando éste se extinguió en la decadencia,  correspondió a los árabes, de nuevo a los hijos de Fenicia,  rescatarlo e insertarlo en la particular cosmogonía islámica. Añaden los tratadistas islámicos que el Fénix solo se posa en la montaña Qâf, considerada por ellos como el polo y el centro mundo. Para Al Jili, el secreto del Phoenix, estába en su propio nombre, como el nombre de Alah.

...el Fénix, el avatar solar, que otra vez vuela por nuestro cosmos, intentando extraer de nuestra putrefacción, al ser humano regenerado por el fuego, un hombre trascedente, con mas corazón con el alma más pura y brillante.  Muestranos el camino, en tu vuelo, ave Fenix, tu que traes la luz de Occidente y Oriente en tus alas. 

1: http://elviajero.elpais.com/elviajero/2012/02/10/actualidad/1328911695_850215.html

http://angelalmazan.com/entrevistas/san-baudelio-y-sufismo/




miércoles, 2 de septiembre de 2015

De puertos y caravanas... rutas de aromas y comidas de al-Andalus. ( 3)... que tome nota el escriba)


 Siempre el sonido del agua trae regocijo a mi alma, es como el aleteo de un colibrí en mi corazón. Siento que mi corazón se abre como una rosa y  llora de felicidad. El olor de los jazmines y las damas de noche, me embriaga. Las rosas, el espliego, el tomillo, la hierba luisa y la verbena, reconfortan mis sentidos y me traen el recuerdo de mi madre, tu abuela. 

La pureza del azahar, me evoca recuerdos de la niñez, cuando mi padre hablaba junto a estas albercas que me vieron crecer... hablaba sin parar de viejas historias de camellos y caminos polvorientos, de mares de arenas y estrellas en el cielo que guian al caminante hasta los puertos.

Mi niño, pedacito de sol y luna, como el me lo contara, yo te lo cuento... aquí acurrucadito,  mientras te acuno a la hora de la siesta en el frescor de este jardín. Nunca olvides tu origen y tus raíces porque la vida es extraña y misteriosa y quizas tus pasos algún día te lleven a la tierra de tus antepasados.

Dicen que los antiguos dhows (1) desafiaban las olas en el Mar de Fars (2), hasta llegar más allá del Golfo de Bengala. Luego regresaban a Persia, Iraq, Omán, Egipto y el Yemen, con especias, sedas, brocados, joyas que compraban en el oeste de la India, en las Islas de Java o Sumatra. Desde Kinbaya, en el oeste de la India, traían el dulce sukar(3), la travesía era peligrosa y con muchas escalas como el legendario puerto de Kandahar, Sandabur, Hinawr, Manyarur, Calicut, y Kawlan . Toda esa costa que incluía el país de Malabar, o de la pimienta, era una interminable plantacion de cocoteros y  pimenteros. Allí en Mangalore en plena bahía de Dunb-Jawr-al-Dunb, tus antepasados de la linea materna de sangre siria y persa, cargaron durante siglos fardos de pimienta, cocos, y jenjibre. La pimienta de Malabar, se recolectaba en pequeños racimos en otoño, secando sus granos aún verdes al sol, hasta que adquirían ese color negro que tu conoces. Princesas persas se casaron con tus antepasados para forjar alianzas comerciales, con las embarcaciones de Qaliqut, que cargaban con el te de Bilad Sarandib (4) y China.  El te blanco con olor a jazmines que tanto te gusta y que es tan escaso y caro como el oro, y que te encanta saborear por las tardes. Desde nuestro puerto en Battala (5), se cargaba la canela, cuyos troncos formaban diques en la costa. En Bilad-al Yawa (6)se llenaban los barcos de benjuí, alcanfor, aloe, sándalo, clavo y jenjibre, allí habíamos creado los puertos de Sarhá y Qaqula.


Hoy desde este palmeral  de al-Zuwaga  (7), junto al río Bembezar, miro a la tierra de Zafar(8), llamada así por Zafar al-Humud, la última ciudad costera del Yemen,  de donde partian los barcos y tras 28 dias de travesía con viento favorable, atravesaban el mar de Fars, antes de alcanzar puerto. Allí en Zafar,, se cultivaba el betel, que perfuma el aliento, facilita la digestión y es afrodisiaco. De los cocos se obtenía aceite que embellecía el negro cabello de las yemenitas.  Siguiendo la costa se llegaba hasta Hasik donde los barcos se cargaban de kundur (incienso) y así la carga se iba adentrando en el Golfo Persico, hasta hacer escala en Siraf (Persia), llegar a la confluencia del Tigris y el Eufrates (Iraq), remontar su corriente navegable, hasta la mitica Basora, desde donde se distribuian las caravanas que iban a Siria y Egipto por las rutas interiores y si seguía el río Tigris, llegar hasta Bagdad, la capital del califato abbasi. Esta era la ruta del Golfo Persico, la otra ruta maritima era la del Mar ROjo, la ruta de Adén, era la favorita de los comerciantes egipcios que se adentraban por Yudda, en Arabia Saudí. Era tal riqueza que se movia en Adén, que decían que los comerciantes hindues y egipcios que allí vivian eran los más jactanciosos de todo Oriente. Lo extraño es que compartían la ciudad con los creyentes que embarcaban en Yudda después de haber hecho el Hayy. Los fuertes vientos de la costa nubia, ponian en peligro los barcos, en el Mar Faraónico por la gran cantidad de escollos y arrecifes coralinos. Las gerbas,  contaba Ibn Yubayr al Balansí ( el valenciano) al no estar unidas con clavos, zozobraban con frecuencia por lo que poco a poco se fue dejando esta ruta por la ruta terrestre por Aydab hasta el Alto Egipto. Aunque menos peligrosa que el mar, tambien era penosa por el calor. Aún así en tiempos de paz, aún se navegaba por el Khalif as-Suways, el golfo de Suez, donde se dice que Moises por designio divino abrió las aguas para su pueblo, huyendo del faraón.

Pero sin duda, las rutas caravaneras del interior son las que más te gustaran, y de ellas hablaremos mañana, ahora duerme. Sueña con aquellas caravanas que viajaban por las tierras de Iraq, Siria y Palestina,  y las que viajaban por Nubia, el Alto Egipto y el Delta del Nilo.


1: Dhows, viejas embarcaciones arabes a vela

2: El Mar de Fars: Océano Indico

3: sukar, azúcar.

4.- Bilad Sarandib, Ceilán.

5.- Battala, antigua ciudad musulmana, en pleno Ceilán, la actual Puttalam, su capital.

6- Bilad al Yawa, Java

7.- al Zuwaga, nombre bereber dado a Azuaga, pueblo de Badajoz

8.- Zafar, nombre árabe de Zafra, en  Badajoz.

De puertos y caravanas... rutas de aromas y comidas de al-Andalus. ( 1)

Se dice y se cuenta que en el papiro Eberts, que fue descubierto en el siglo XIX, en una tumba de Tebas, y que se trata del documento médico más antiguo, ya se nos habla del uso farmacológico de las especias en el Antiguo Egipto. Estas fueron usadas sobre todo en el embalsamiento y ritual de la muerte de las clases más altas, en el 1150 a. C.  Aun múcho antes, hacia el 2700 a.C, ya se utilizaba la casia para determinados problemas por los herbolarios chinos. Especias y plantas aromáticas fueron usadas durante milenios como remedios curativos, o para los cuidados corporales. Tal era el valor que se les daba que su precio era equivalente al del propio oro. De ahí que fuera un presente para reyes, y así tenemos que el presente de la Reina de Saba a Salomón, estuvo formado por oro, joyas y especias. Las especias eran productos oriundos en la mayor parte de Extremo Oriente por lo que se tuvieron que crear rutas y caminos, que obligaron a levantar algunas de las ciudades más importantes de la antiguedad, así como puertos. Las especias viajaron a través de mares y desiertos, eran un tesoro que hacian ricos a los hombres. Fenicios, griegos y romanos llevaron a las especias al Mediterráeo. El Islam, a través de los barcos musulmanes y las caravanas milenarias de los beduinos del desierto que iban repletas de especias y esencias aromaticas, unieron Extremo Oriente con Occidente, el mar de la China, las islas del Indico con el Magreb y al-Andalus.

De puertos y caravanas... rutas de aromas y comidas de al-Andalus.


De puertos y caravanas... rutas de aromas y comidas de al-Andalus. ( Introducción). 

La cultura andalusí se encuadra en el marco de la civilización islámica, que, desde el año 711, fecha de la llegada de los árabes a la Península hasta el año 1492, fecha de la toma de  Granada por los Reyes Católicos, e incluso  mucho después a través de mudéjares y criptoislamicos. Una cultura que se desarrolló durante 8 siglos en nuestro territorio y cuya herencia ha sobrevivido hasta nuestros dias, en nosotros.

Su contexto geográfico fue llamado al-Andalus, y abarcaba casi todo el territorio peninsular, desde el Estrecho de Gibraltar hasta las estribaciones de la cornisa cantábrica y de la cordillera pirenaica. Su población estuvo integrada por árabes y bereberes, que se mezclaron con las gentes hispanorromanas y visigodas que  dieron lugar  a la población hispano-musulmana que marcó una fuerte revolución cultural que agitó a Europa en sus cimientos, hasta generar el Renacimiento.

 Fue en ese marco de la cultura islámica que se desarrolló la convivencia entre musulmanes, cristianos, y judíos que pese a los amores y odios que generó a lo largo del tiempo, nos dejó un legado cultural intenso y único. Al-Andalus, fue el país occidental, más culto, moderno y refinado de aquella época, llegando a superar en algunos momentos al mítico Imperio Bizantino. Las artes,  las ciencias particularmente la astronomía y medicina, poesía, música, filosofía, botánica, agricultura e ingeniería alcanzaron entre los hispano musulmanes cotas de perfeccionamiento sin parangón. Personajes como el médico cordobes Abulcasis, el astrónomo madrileño Maslama al-Mayriti, filosofos como Averroes e Ibn Tufayl, o el mistico Ibn Arabí, o geóponos como el toledano Ibn al Awwam, fueron las figuras que elevaron a al-Andalus a la cima espiritual y científica de Europa. La huella islámica ha permanecido en  palabras, romerías, refranes, leyendas, tradiciones, agricultura, gastronomía y una forma de ver el mundo hedonista que es nuestro legado andalusí en el que debemos profundizar  para conocer nuestras raíces.

Una herencia árabe y beréber que permanece invisible en muchos casos, de forma etérea. Esa valoración estética de la vida, poetica, trágica, hiperbolica, y a la vez sumamente intima y personal,  y amorosa, mistica y compleja que precisa de nuestros sentidos para su expresión. La vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. Sonidos, olores, sabores, imagenes, espacios privados  que nos son terriblemente familiares y que sentimos en cierta medida como nuestros, que yacen agazapados, esperando que cualquier guiño los haga despertar en nuestro inconsciente colectivo. Un legado que nos ha sido escamoteado, sin apenas historia, sin palabras, pero que vive en nuestras venas.  Es ese amor por las flores, por el azahar, jazmines y rosas, nenufares y albercas,  por los jardines, por los patios privados, los adarves, es un mundo de aromas intensos y suaves, especias, fragancias exoticas, sabores importados de Oriente. Un legado de caravanas que llegaban a traves de rutas interiores y desde los puertos a nuestro pais, trayendo con ellas esencias del alma. 

Sea nuestro tributo para esas esencias.