lunes, 9 de mayo de 2016

Románico por Tierras de pan llevar. (Introducción - 1ª parte)

    Retomo la Luz del Medievo, con el Románico. Este pasado fin de semana del 6-8 de mayo, disfruté de un viaje por la provincia de Palencia. Palencia es el territorio con más concentración de edificios románicos y bien conservados de Europa. Concretamente quise realizar un viaje por una de las zonas más apasionantes del románico en el Camino de Santiago. Durante este viaje hice una breve parada en Burgos, y tras esta nos encaminamos siguiendo el camino de los peregrinos por Carrión de los Condes, Frómista, Villalcazar de Sirga y Castrojeriz. Dejando para otro viaje nuestro caminar por las tierras de Sahagún, León y el Bierzo.


Para aquellos que visiten por primera vez este Blog, voy a hacerles un pequeño resumen de eso que llamamos «Románico». Esta síntesis y cuadro nítido de una época y una forma de ver la vida culturalmente se lo debo a mi Prof. Miguel Cortés Arrese de la UCLM y a la Directora de mi Trabajo de Fin de Carrera, Elena Sainz Magaña y a la paciencia de mi familia y pareja, por el gasto que durante tantos años he realizado en libros, cursos y visitas a estos lugares, tras esa pasión por el Arte Medieval Cristiano y musulmán.


Desde aquí quiero invitaros a los viajes culturales que, en pos del Arte, Leyendas y la Historia de España y Portugal realizamos desde la Asociación que presido Red Aldaba y concretamente con el proyecto Bridging Cultures- Templum Domine.

Este viaje se llama:


«EL ROMÁNICO POR TIERRAS DE PAN LLEVAR»


El románico es el fruto de mil años de cristianismo, mil años de repertorios e influencias que viajan imparables por el tiempo y el espacio. Y así encontramos huellas de Egipto, Siria, Bizancio, Francia, Castilla, Asturias. Es el camino de cómo el aniconismo del Arte Paleocristiano se convierte en esa colorida amalgama de símbolos complejos y sencillos del románico. Para comprender el románico hay que visitar las Iglesias de Siria, los Eremitorios de la Capadocia, Bizancio, las ruinas de las iglesias celtas en Irlanda, pasear por el palmeral de arcos de la Mezquita de Córdoba o mirar extasiado las alturas que alcanzan las iglesias prerrománicas asturianas.


La Historia y el Arte en general hay que estudiarlo para que podamos entender nuestro pasado, y esto nos ayude a entender nuestro presente, y así poder emitir opiniones con base, y hallar herramientas para encontrar soluciones a los problemas actuales. Soluciones apoyadas en el pasado, pero no sometidas a este. Por eso estudié Historia del Arte. Dentro de la Historia del Arte, a mí me apasiona el Románico porque la cultura románica, está íntimamente ligada al cristianismo, al incipiente nacimiento de una cultura europea y es sin duda la decisiva influencia de eso que llamamos Civilización Occidental, si uno quiere profundizar en los cimientos estéticos y culturales de Occidente debe conocer esta etapa histórica y artística. Me gusta esta etapa artística y culturas porque lejos de esa imagen oscura que nos dan algunas películas y autores, es verdaderamente una época luminosa a nivel espiritual, una época joven, optimista que intenta abrirse paso de manera inocente en base a unos ideales caballerescos, lo cual no quita los excesos y abusos para con el pueblo de aquella época.

Decía Frankfort, «la vía para alcanzar una comprensión directa y más viva del pensamiento antiguo no se encuentra en su expresión conceptual si no en su pintura y su plástica». Me fascina el Arte Románico porque los enclaves románicos fueron rigurosamente buscados, y ubicados en los «lugares de poder», en esos lugares donde el cielo y la tierra se encuentran y ayudan al hombre a trascender y encontrarse con Dios o consigo mismo. Sobre este conocimiento o instinto perdido recomiendo consultar el Proyecto Dragón de las Universidades británicas, donde se comprobó con las más avanzadas técnicas de geobiología como era indudable ese conocimiento por parte de los constructores de megalitos, y como eligieron lugares cargados de energías magnéticas terrestres y este caso se da en el arte románico.


Para una española bucear en el románico y estos lugares es fácil pues el Camino de Santiago cruza nuestro territorio y en el encontramos algunas de las mejores muestras del románico europeo.


En el románico podemos ver las ideas filosóficas griegas y romanas que impregnaron la estética paleocristiana y bizantina de las cuales nace. Así tenemos como decía Julio Caro Baroja: «El cristianismo en su parte ideológica fundamental – la inmortalidad del alma, la conducta humana, la vida como tránsito hacia lo permanente, está cargado de filosofía platónica y filosofía griega». La estética cristiana medieval es fruto de Platón (la belleza espiritual y el idealismo), de los estoicos (La belleza ascética y ética), de Plotino toma la belleza de la luz y del mundo, de Pitágoras, toma la belleza de las proporciones y magnitudes y las claves secretas de los números, de Aristóteles, la concepción del ser, la bondad, esto arquitectónicos y de Horacio la concepción poética del mundo. También toma el románico influencias no tan «visibles» a primera vista del sufismo (en España), Egipto, India y el mundo árabe, a través de la cultura musulmana vía Córdoba-Toledo, siempre tamizándolas de que todo, lo humano y sobrenatural nos lleva a Dios.


El cristianismo en sus primeros doscientos años es anicónico, y así solo encontramos un delfín, un áncora, un pez, el crismón, la paloma…símbolos que son tomados del mundo grecorromano. Durante estos primeros siglos hay una verdadera lucha en la Iglesia para definir quién es Jesucristo, así surge el arrianismo que no admite la naturaleza divina de Cristo, que fue seguido por visigodos, ostrogodos y otros pueblos germánicos. Tenemos el nestorianismo, que veía en Jesus dos personas separadas, como Hijo de Dios y como hijo de María.


Sin duda podemos ver un incipiente arte cristiano en Dura Europos, que data del siglo III o en las Casas Iglesia como la aparecida en Rihab en Jordania que es del siglo I. Las pinturas son ingenuas, toscas a grandes brochazos, al modo impresionista que podemos ver en los retratos funerarios de El Fayum (Egipto). El Buen Pastor, la Orante, Daniel entre los leones, etc., que veremos en el románico y el arte visigodo, son nacidos en estos tiempos primitivos de las catacumbas. Será Constantino el Grande quien desde Bizancio impulse el arte cristiano en el siglo IV, y se asienten las bases iconográficas del arte cristiano. Será en Bizancio y en Siria, que fue la zona más profundamente cristianizada más tempranamente donde nacen las bases del arte cristiano oriental y occidental. En el año 315, en el Concilio de Elvira (la actual Granada) aún se recuerda la prohibición de utilizar imágenes y no será hasta el Concilio de Nicea en el 325 que se apoye el uso de imágenes de Cristo. Y la misa deberá realizarse sobre un altar que contenga reliquia y así comienza la búsqueda de reliquias por todo el orbe relacionadas con Jesus y los santos.